miércoles, 18 de octubre de 2017

Lo que arde y lo que no arde, de Suso de Toro

Estos incendios desnudan a un político que lleva años paseándose por desayunos y televisiones madrileñas vendiéndose como buen gestor: la catástrofe demostró que al frente de la Xunta no había nadie

Meses sin esa lluvia tan denostada en esta época en que hemos interiorizado que la economía y la vida misma es estar en una tumbona al sol, y además un viento cálido y seco, favorecen el momento en que estalló una ola de incendios que desbordó a una administración desidiosa. Pero eso no explica por qué ocurren en ese lugar y no en otro.
Si vemos el mapa de la península observaremos que el frente incendiado dibuja un mapa, lo que deberíamos llamar “triángulo eucalipteiro” pues Portugal, Galicia y Asturias, extendiéndose ya por Santander, es el territorio colonizado por la explotación exhaustiva del suelo como plantación de eucalipto (curiosamente, desde un punto de vista histórico es el territorio de la antigua Gallaecia o del reino suevo). Portugal, tras los incendios del verano pasado, ya ha tomado la decisión de cambiar su política forestal para corregir ese monocultivo. Para explicar ese monocultivo del eucalipto, una planta pirófita que no sólo sobrevive al fuego sino que se beneficia del él para extender su dominio, habría que hablar de ENCE, la planta de celulosa en el interior de la ría de Pontevedra. Una instalación que afecta al presente y al futuro de la ciudad y de la ría pero que, además, está determinando toda la política forestal de la Xunta cada vez que gobierna el PP, es decir casi siempre. ENCE es cierto que da trabajo a la plantilla pero deja la carga de contaminación en Galicia y está domiciliada en la Castellana en Madrid, pero es una de las empresas amigas del PP y sirve para lucrar a cargos de ese partido como Isabel Tocino o Carlos del Álamo.
Los costes económicos y sociales de las temporadas de incendios podrían ser ignorados por una política casi siempre irresponsable y antisocial pero como crea situaciones tan dramáticas inevitablemente se transforma en instrumento de lucha política y quien menos escrúpulos tiene lógicamente le saca más partido. Hace diez años, gobernando la Xunta una alianza PSOE y BNG presidida por el socialista Pérez Touriño, Núñez Feijóo no tuvo empacho en fotografiarse con una manguera de jardín haciendo como que apagaba fuego y declaró: “con nosotros no moría gente en los incendios y, con ellos, cuatro personas”.   Diez años después y ya gobernando   exige que la oposición no haga críticas   aunque  han muerto otras cuatro personas y los daños son tan enormes.
Realmente esos incendios desnudan a un político que lleva años paseándose por desayunos y televisiones madrileñas vendiéndose como buen gestor, la catástrofe demostró que al frente de la Xunta no había nadie. Tardó cuatro horas en contestar a la demanda de ayuda. La radio y televisión públicas gallegas cuando ya habían muerto dos personas y ardía buena parte del país rodeando la mayor ciudad de Galicia, Vigo, emitían una deportes y la otra una serie de policías y ladrones. Ni siquiera el día después el Gobierno autonómico había sido capaz de coordinar los recursos locales existentes. Un vacío político absoluto, una ineptitud que cuando la radio y televisión gallegas reaccionaron llenaron con sucesivas comparecencias de Feijóo y sus conselleiros sin decir más que tonterías y acusaciones al mal tiempo, a Portugal y a unos terroristas que se sacaron de la manga.
Sin hablar de la privatización que hizo Fraga en Galicia de los servicios contra incendios, ni de como Feijóo quince días antes licenció a 436 brigadistas contratados para ello, a pesar de las advertencias desde la oposición.
Pero esos incendios también desnudaron la realidad de la política española, mientras el Gobierno de Rajoy transformó un conflicto político que debería ser resuelto por métodos democráticos en una especie de tragedia histórica la realidad es que las administraciones central y autonómica controladas por el mismo partido son incapaces de proteger al país y a los ciudadanos. Y esa ineptitud acompaña a la utilización de los recursos del Estado, miles de policías y guardia civiles que en vez de para prestar un servicio público se utilizan para mantener amenazada a la población desarmada en Barcelona. Inútiles y patéticos.
Pero no tendrán solución los incendios de cada año si no hay una verdadera política no sólo forestal, sino de país.   Galicia, el país de los mil ríos, es un territorio enormemente variado y complejo tanto orográficamente como en su población dispersa. Aunque en los últimos ochenta años ha habido un cataclismo demográfico, un desplazamiento de población del campo a la ciudad y un proceso de urbanización radical, sigue siendo un territorio que no es uniforme y con muchos intereses contrarios, un sistema complejo que si no se organiza es un caos. Como es el caso. En Galicia, para que sea una sociedad viable, falta un proyecto global y colectivo de país y una dirección política, eso tendría como uno de sus principales objetivos hacer un plan de organización del territorio, que nunca se hizo.   Y algo que es evidente, el abandono de la agricultura por parte del poder político. La agricultura y ganadería como formas de vida, como recurso y como forma de ocupación del territorio fue olvidada, despreciada y condenada a sobrevivir sin apoyo ni protección gracias al puro esfuerzo de las familias que tuvieron y tienen que competir en mercados abiertos.
Y volvemos a lo mismo que vemos cada día y sobre todo en días de crisis como estos, Galicia tiene ocupas en la administración pero no son verdaderos gobernantes, sirven a intereses ajenos a los de su población y crean un gran vacío político. Un vacío que sirve para que continúe la desidia y el expolio. Los incendios sólo son una erupción momentánea del nihilismo que respira el país.
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ADEMÁSNuestros árboles.  5 horas · Oxford, England, United Kingdom ·
Os dejo un video interesante, con el que creo, todos estaremos de acuerdo. Los ecosistemas ibéricos están adaptados a soportar incendios naturales y a regenerarse. Los monocultivos de eucaliptos de origen australiano, no, ya que nuestros suelos no disponen de insectos ni microorganismos adaptados a descomponer su materia orgánica de forma eficiente y además desecan el suelo. Con eso no quiero decir que no hayan sido provocados y que no haya culpables. 

http://www.farodevigo.es/multimedia/videos/gran-vigo/2017-10-17-130800-fueron-eucaliptos-responsables-oleada-incendios-vigo.html

¿Por qué este bosque de Vigo sobrevivió a los incendios?

2017-10-17  23:13:19 -
Un vecino de Coruxo muestra en un vídeo cómo una zona verde de bosque autóctono se salvó de las llamas...

Fuego, mentiras y plantaciones de eucalipto, de Xosé Manuel Pereiro

Preguntas y respuestas sobre los incendios en Galicia: ¿Cuántos incendios hay?, ¿Quién o quiénes queman? ¿Por qué está ardiendo? Xosé Manuel Pereiro A Coruña | 16 de Octubre de 2017

“Vamos a hacer las cosas bien. Y desde luego, tengo la esperanza de que Dios y Santiago nos van a ayudar”. El 21 de noviembre de 2002, en plena marea negra del Prestige, Manuel Fraga, presidente de Galicia, comparecía en público por primera vez, ocho días después de haberse producido. El actual Gobierno de la Xunta ―el presidente, Alberto Núñez Feijóo, fue entonces designado vicepresidente― tiene algo más de reflejos a la hora de comparecer, y quizá algo menos de confianza con las autoridades divinas, pero sigue dependiendo, como entonces, de que los cielos le resuelvan la papeleta. En este caso de los incendios que asolan Galicia en este mes de octubre, y sobre todo, el domingo negro, el día 15 y la madrugada del lunes. Cuatro personas muertas, cientos de viviendas desalojadas ―entre ellas aldeas enteras―, casas y granjas quemadas, miles de hectáreas arrasadas ―posiblemente nunca sepamos con certeza cuántas― y árboles centenarios carbonizados.  
¿Cuántos incendios hay? 
Depende no de cómo se mire, sino de cómo se cuenten. El domingo se llegaron a producir alrededor de centenar y medio. Toda cifra que se pueda dar ahora no valdría a la hora en que ustedes lo lean. Según la información oficial (tengan presente lo de oficial) de la Consellería de Medio Rural, a las 10,30 del lunes, había 32 incendios activos, 17 de ellos en “situación 2” (peligro para bienes y personas), 4 estabilizados, 11 controlados y 5 extinguidos. Pero solo se contabilizan los de más de 20 hectáreas, es decir, los que cercaron Vigo, o los que se produjeron en plena ciudad que obligaron a desalojar 400 viviendas ―según el Ayuntamiento, estaban activos por la mañana 6 focos― no aparecen en la estadística. Por si no tienen claro cuánto son 20 hectáreas, en vez de pasarlo a la medida campo de fútbol, quizá sea más útil saber que hay distritos (la circunscripción de gestión forestal en Galicia. Hay 19) en los que pueden pasar veranos sin que se produzca ninguno de esa extensión. Depende del tipo de cultivo y de la ordenación territorial.
¿No son raros incendios en octubre?
En cuatro meses en Galicia puede crecer de todo, y pese a lo verde que pueda parecer, la maleza que se ha acumulado desde la primavera no tiene la humedad necesaria, y la tierra tampoco. Los manantiales no se abastecen. Estos días se ha dado el fatídico factor 30: más de 30º de calor, vientos de más de 30 kilómetros por hora y humedad de menos del 30%. O se han rozado: en Baiona, la madrugada del sábado una tuitera se escandalizaba de estar a 24º. No es el primer “otoño caliente”, nunca peor dicho, y si éste lo está siendo no es precisamente por sorpresa. 
¿Por qué arde Galicia?
La respuesta correcta es porque plantan fuego, pero eso intentaré contestárselo después. La pregunta tendría que ser también por qué arde/queman bosques en Portugal –de ahí importamos los incendios, según Alberto Núñez Feijóo― otras zonas de España, Italia, Grecia… 
A. Demasiado combustible. Galicia arde porque la vegetación es omnipresente y hay una enorme masa forestal. El 48% del territorio son bosques, que aportan el 45% de la producción española. Pero sobre todo porque el monte está a monte, como aquí se dice. Es decir, dejado no se sabe si de la mano de dios, pero desde luego sí de las del hombre. La despoblación del rural, primero por la emigración a Europa y después a las ciudades, y más recientemente, por las directrices pactadas con la UE, hace que los jabalíes lleguen al entorno de las ciudades. Un terreno no habitado/cultivado arde más, porque vale menos y porque no hay gente para reducirlo en cuanto se produce. El hecho de que los cuatro fallecidos superasen los 70 años es revelador de quien queda en el campo, o en el entorno aldeano periurbano no residencial.
B. Los eucaliptos. Esta planta que trajo de Australia un benedictino de Tui en el XIX, con las mejores intenciones, es ahora el más abundante en los montes gallegos. Tanto que puebla el doble de la superficie que tenía en 1986, y no es que de cien hectáreas haya pasado a doscientas. Este árbol, un auténtico yonqui del agua, ocupa (recuerden el “ocupa”) 425.000 hectáreas de bosque. El Plan Forestal de Galicia, que data de 1992, establecía como previsión 245.000 hectáreas… para 2032. La responsable del área ha argumentado que era “una estimación”, no una obligación, y que la Xunta ya no promueve la plantación de eucaliptos desde hace dos décadas (hasta entonces, en algunos casos, desbrozaba el terreno y lo plantaba gratis et amore).
Desde 2012 (aquí viene el “ocupa”) la Ley de Montes sí prohíbe plantar eucaliptos en terreno agrícola, en los márgenes de los ríos, en la proximidad de las casas y limitaba su presencia en zonas de Red Natura y en áreas de especial interés paisajístico (un 10% del territorio). Pueden comprobar el cumplimiento de la ley en su propia casa, con Google Earth o incluso con Google Street.  
Lo malo del eucalipto es que no depende del ser humano para expandirse ―o sí, pero no de forma legal―. Es un un árbol pirófito o pirófilo, los que se ven beneficiados de alguna forma por el fuego. Es muy combustible, las llamas contribuyen a expandirlo, y sobre todo, eliminan la competencia. Por esa razón, pese a que uno de cada dos incendios en España se producen en Galicia, las autoridades se ufanan en asegurar que la superficie arbolada crece. Se encargan de ello las llamas. El eucalipto, pese a Fray Rosendo Salvado, el monje de Tui, era un árbol residual en Galicia, más propio de jardines y ornato urbano, hasta que en 1957 se plantó ―en todas las acepciones― la planta de Ence en plena ría de Pontevedra. ENCE es un grupo español que es el segundo productor mundial de pasta de celulosa y primer propietario de plantaciones de eucalipto de Europa. En su consejo de Administración está una exministra de Medio Ambiente (Isabel Tocino) y un exconselleiro del ramo (Carlos del Álamo). La factoría, condenada por diversas infracciones medioambientales (y eso que el olor no es delito ni falta), y advertida de traslado por diversas administraciones finalizaba su concesión en 2017. El pontevedrés Mariano Rajoy utilizó discrecionalmente sus poderes de presidente en funciones para renovársela. Para finalizar, a raíz de los incendios de Pedrogão, en los que murieron 64 personas al comienzo de este verano, el gobierno de Portugal estableció una moratoria en la plantación de eucaliptos. Inquirido al respecto sobre una medida similar, el presidente gallego, con su demostrada habilidad de soslayar el fondo de los asuntos, contestó que aquí no se podrían producir situaciones semejantes. Tomando buena nota, las celulosas portuguesas decidieron expandirse allende la frontera, Galicia y Zamora, sobre todo.
C. Lo demás. No solo arden eucaliptos, claro. También otras especies. Asimismo, el fuego ha sido un sistema de creación de pastos tradicional, pero ahora lo practican más los masais que los gallegos. Otra causa puede ser para que salgan a la luz los marcos. No los que traían los emigrantes en Alemania, la mayoría volatilizados en la privatización de las cajas, sino las piedras que dividen las propiedades, ya difícilmente indistinguibles de por sí, y que ahora están cubiertas de maleza. Si tienes unas propiedades y los árboles no te dejan ver sus límites, el fuego lo resuelve. Agotado lo antropológico (sobre todo porque hasta comienzos de los 70, que era cuando el campo estaba habitado, no se producían apenas incendios), queda el sospechoso número uno: el urbanismo. Quizá en otras partes, el interés por construir en Ancares o Xurés es, desgraciadamente nulo. La nueva normativa prohíbe la recalificación de terrenos quemados, excepto que antes del fuego fuesen objeto de planeamiento, entre otras excepciones. Y no todo lo que se construye se hace precisamente de forma legal, claro. Es más, en el informe de la fiscalía superior de Galicia de 2006 (el único intento serio de la justicia por establecer las causas de incendios, y que coincidió con el bipartito PSdeG-BNG), no solamente se concluía que la intencionalidad era inferior a la que se creía (del 87% se bajaba al 60%) y tampoco se descubrió que obedeciese a motivaciones económicas como madereras o urbanísticas. El fiscal, Carlos Varela, matizaba que, sin embargo, “no se descartaba que en un futuro puedan aparecer indicios de lo que hoy se descarta”.
¿Quién o quiénes queman?
Esta mañana telefoneé a mi aldea, la sede del clan, para ver cómo estaba la cosa. “Bien, de momento no ardió nada, aunque no se respira con la ceniza”, me contestó un vecino, “pero como venga ‘o tolo’ estamos arreglados”. No se refería a un “loco” concreto, sino a cualquiera que prendiese fuego. Cuando, con la confianza que dan las redes sociales, escribir algún reportaje desplazado, o la de, en alguna ocasión, ser miembro del Gobierno, se critica la presunta omertà que reina en el campo, se olvida que una cosa es presumir, o incluso saber con certeza, quien prende, y otras tener pruebas para acusar a alguien con el que te cruzas a diario. Sin esa traba, en Vigo señalaron a los ocupantes de una moto negra, cuya matrícula se facilitó en redes. Los dos motoristas pasaron por comisaría, hasta que se determinó que no tenían ninguna relación con los incendios que asolaban la ciudad.
El informe del fiscal Varela establecía que la mayoría de los incendiarios eran gente mayor, algunos con problemas de alcoholismo o inestabilidad mental. A mí me parece que esa sería la misma estadística que haría un león ―vamos, una leona― sobre las gacelas que caza: viejas, lisiadas… Es decir, es la estadística de aquellos a quien se pudo detener. Ancianos que no sopesaron el peligro a la hora de quemar rastrojos, o sus fuerzas para controlar el fuego (hay bastantes casos de muertes en ese momento), borrachos con el mechero alegre… Es más difícil detener a alguien que va plantando velas o artefactos incendiarios con retardo (basta con un cigarrillo, cerillas y cinta aislante) que no provocarán el fuego hasta que esté en su casa o en la taberna comentando la jugada.
Lo que parece claro es que, pirómanos y amantes del espectáculo de la extinción ―que los hay, y la difusión de imágenes los motiva―, lo lógico es que quien planta fuego lo haga por un beneficio económico, sea para sí o por encargo. La teoría del brigadista es la más extendida: lo importante es que no falte trabajo. Y en este sentido, hay fanboys de la autoridad que señalan a los cerca de 500 trabajadores antiincendios no renovados como los culpables de la proliferación (en este año, en todo caso, claro). Pero un brigadista cobra tanto si está en su casa como si está arriesgando el pellejo en un incendio. Y el contingente de trabajadores se fija en el plan anual, no depende de si arde más o menos (lo que no deja de tener su aquel, la verdad). Lo que sí es cierto es que han sido detenidos miembros de dispositivos antiincendios (uno este mes y algún otro en veranos anteriores).
No se saben (no se han dado a conocer), sin embargo, los motivos por lo que los incendiarios plantan fuego. Y hay testimonios de personas ―mismo en programas de televisión― a las que les han ofrecido dinero por prender lumbre. En el caso que me contaron, remuneración según resultados.
Quizá no sean precisamente los brigadistas los que más dependan de que haya fuego. Según contaban un agente forestal Xosé Arca y un miembro de una brigada helitransportada, David Iglesias a la web Quinteiro do Umia, hace años los trabajadores antiincendios estaban contratados por la Xunta, fijos que fuera de la temporada de fuegos, hacían trabajos de desbroce y limpieza, y otros discontinuos que reforzaban en la temporada de incendios. Cuando el bipartito, en 2005, adjudicó esos trabajos a Seaga. La vuelta del PP al poder supuso que los trabajos de prevención y extinción se fueran externalizando. “Yo tengo compañeros que antes tenían 40 obras [de limpieza y desbroce] en una comarca. Ahora no está abierta ninguna”, decía Arca. También que fuesen los ayuntamientos los que contratasen trabajadores, cada uno con los criterios que quiera, una fuente obvia de clientelismo en lugares donde las principales aportaciones del PIB son las pensiones de los viejos.
La parte del león del gasto no la llevan los hombres que combaten las llamas con apagafuegos. Los servicios aéreos también han sido progresivamente externalizados. El dispositivo de este año cuenta con 25 helicópteros (sobre 6.000 euros la hora). Y después está el aprovechamiento de lo ardido: la madera quemada tiene menos valor, pero lo tiene, y si está quemada, tiene que venderse sí o sí, con lo que una razón para incendiar también es remover el apalancamiento de los propietarios de bosques. O vendes o vendes (por menos).
Motivaciones las hay múltiples. Lo que parece más raro es que haya tramas organizadas (excepto que, además de estar muy bien organizadas, sean lo suficientemente extensas como para quemar Portugal, Galicia y Asturias, por no salir de la costa atlántica de Península). Lo de “los terroristas” lo dejamos para la parte política.
¿Gestión, politización?
El domingo a media tarde, twitter se llenaba de impotencia. Cientos de personas, sociedades, empresas, alertaban de incendios y pedían medios. El dispositivo que siempre se anuncia bombo y platillo al comienzo del verano resultó ser insuficiente. O ineficiente. “Los trabajos de prevención programados para el año 2017 todavía sin hacer, la mayoría de las casetas de vigilancia de incendios cerradas, las brigadas de extinción en casa o bajo mínimos, distritos con la mitad de los agentes forestales que había hace diez años...174 millones de euros en 2017 convierten a Galicia en el territorio de Europa que más dinero invierte en la extinción de incendios. ¿Dónde está la prevención? ¿Dónde el cuidado de nuestros montes? ¿Dónde entierran el dinero? Aviones, helicópteros, asistencias técnicas, el ejército, técnicos que hacen de emisoristas, aviones no tripulados, guardia civil a caballo, policía montada, multitud de cargos de libre designación con la administración forestal más politizada de la Unión Europea…” Este panorama lo pinta desde su whatsapp, desde Ourense, un trabajador forestal Xosé Santos Otero. Todas las fuentes sindicales del sector lamentan la inexistencia de un mando único, que produce una enorme descoordinación. “Una vez le pedimos agua para la motombomba a un camión cisterna de la UME [Unidad Militar de Emergencia]. Se lo tenían que consultar a un mando, y este a otro… Acabábamos antes yendo a cargar al río”, contaba el agente Xosé Arca. La situación de descontrol, y no solo por la gente luchando con sus propios medios, recuerda enormemente otro fiasco del Estado: el Prestige.
Lo recuerda porque, además de la gestión, la información es otro caballo de batalla. La innovación comunicativa de Feijóo fue sustituir la información en tiempo real de todos los fuegos activos por la difusión, intermitente, de los incendios que únicamente superasen las 20 hectáreas. Así el ciudadano no se sobresalta sin necesidad. Sin embargo, cuando pasa lo del domingo, el ciudadano pasa a ser advertido por todos los medios públicos y concertados que “Galicia sufre un ataque mortal de los terroristas que queman el monte”. En esas informaciones, que una de las dos autovías de acceso a Galicia tuviese que ser cortada, con vehículos atrapados en túneles, tenía misma relevancia tipográfica o de tiempo que la polémica por dos desafortunados tuits de Pablo Echenique y Albano Dante Fachin. Menos mal que están las hemerotecas. “Es indigno culpar de los fuegos a la sociedad civil” y “Con nosotros no moría gente en los incendios, y con ellos, cuatro personas”. Lo decía Alberto Núñez Feijóo, jefe de la oposición, en 2006.
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OTRA COSA: ¿Deben participar los niños en actos politicos?

Tribunal Supremo archiva querella contra Manuel Moix por no investigar la trama del Canal

 

Una asociación le acusaba de encubrimiento tras una denuncia de vecinos por el campo de golf en Vallehermoso. 16/10/2017 

https://www.infolibre.es/noticias/politica/2017/10/16/el_supremo_archiva_querella_contra_moix_por_no_investigar_trama_del_canal_70741_1012.html 

 

La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo ha archivado las actuaciones que inició a raíz de la querella que la asociación Contratrama presentó contra el exjefe Anticorrupción Manuel Moix por ignorar en 2007 una denuncia sobre el campo de golf en terrenos del Canal de Isabel II cuya gestión se concedió a familiares del expresidente autonómico Ignacio González, hoy en prisión por el caso Lezo.

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OTRA COSA: Cinco mil mujeres israelíes y palestinas: "parlamento" de Mujeres Activas por la Paz

 

  

martes, 17 de octubre de 2017

Semillas del actual yihadismo, de Juan Goytisolo

Ana Galán Vigo ·   20/8/2017       
Una visión histórica en la palabra de . Por si a alguien se le ha olvidado.
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15 FEB 2016   Los atropellos de los años noventa en Chechenia, Afganistan, Argelia o Bosnia y la difusión a golpe de petrodólares del fundamentalismo wahabí son el germen de los conflictos que ahora azotan a Oriente Próximo, Magreb y África subsahariana. Juan Goytisolo
https://elpais.com/elpais/2016/02/04/opinion/1454578106_367227.html

Uno. Mis viajes de corresponsal de este periódico a Sarajevo (junio de 1993, enero de 1994 y agosto de 1995), Argelia (marzo 1994) y Chechenia (julio 1996) me procuraron una experiencia de primera mano de la incipiente fractura entre el mundo islámico y Occidente cuyas consecuencias vivimos hoy. Si el inicio del proceso de radicalización de las sociedades musulmanas se remonta a 1979 (año de la proclamación de la República Islámica de Irán tras la caída del Sha y de la desastrosa intervención soviética en Afganistán), sus manifestaciones más patentes se produjeron en la siguiente década (ascensión del FIS en Argelia, golpe de Estado que abortó su victoria electoral en 1992, y desmembramiento el mismo año de la Federación Yugoslava, que encendió la mecha de la guerra interétnica y el sitio de Sarajevo).
Por estas fechas asistí a la emergencia de los futuros movimientos yihadistas, fruto de la frustración creada por la política de no intervención de la ONU en la “limpieza étnica” en Bosnia; por las brutalidades del régimen argelino en respuesta a las del Grupo Islámico Armado (no una guerra civil sino una guerra contra los civiles por parte de ambos bandos); y el genocidio ruso en Chechenia. La radicalización previsible de las víctimas y de los correligionarios que acudían a socorrerlas venía cantada y la yihad global de Al Qaeda no me sorprendió en exceso. 
Otros artículos del autor: Las utopías del pasado  -  ¿Qué literatura ante el horror?  -  Cómo poner fin a la barbarie

Las semillas sembradas en dicha década por tales atropellos y la difusión a golpe de petrodólares del fundamentalismo wahabí iban a germinar en las zonas conflictivas de Oriente Próximo, Magreb y África subsahariana: esa guerra asimétrica de Occidente contra el terrorismo yihadista tanto en Siria, Irak, Libia, Afganistán y el Sahel como en el interior de sus propias fronteras. Conviene recordar que el horror vivido el 13-N en París lo experimentan a diario sirios, iraquíes y afganos que buscan refugio en Europa a través de Turquía y los Balcanes. La islamofobia desatada por los atentados y la llegada masiva de refugiados al interior del espacio Schengen coloniza hoy los medios informativos en unos términos que culpabilizan a los veinte y pico millones de musulmanes europeos y ahondan la fractura abierta entre estos y el resto de la población.
El Frente Nacional francés y sus equivalentes en la mayoría de Estados europeos (España es por ahora una feliz excepción) son paradójicamente aliados objetivos del Daesh en su designio de apuntar a aquellos con el dedo y de encerrarlos mentalmente en guetos en el interior de sus sociedades. De este modo, los que constituyen una ínfima minoría en el colectivo musulmán encuentran un terreno abonado para su propaganda nihilista: la de presentarse como una alternativa viable a ojos de quienes se sienten discriminados por el discurso social dominante. Retrospectivamente, verificamos que cuanto germinó en la década de los 90 del pasado siglo llama ahora a nuestras puertas y no se prevé su fin.
La crisis de los refugiados ahonda la brecha entre los inmigrantes musulmanes y el resto de la población
Dos. Cuando viajé a Chechenia en 1996 conocía en la medida de lo posible los dos siglos y pico de lucha del pueblo checheno para preservar su independencia —cinco guerras además de su deportación masiva al gulag por orden de Stalin— gracias a los libros de Baddeley, La conquista rusa del Cáucaso, Bennigsen, El sufí y el comisario, y los trabajos de Hélène Carrère d´Encausse acerca de las cofradías sufíes y su resistencia tenaz primero a la Rusia zarista y luego a la soviética, pero sobre todo por mi lectura asidua de tres grandes autores de la literatura rusa del siglo XIX: Puschkin, Lérmontov y Tolstoi. Por aquellas fechas, según pude verificar personalmente por mediación de Osmán Imáiev, ex fiscal general de la República de Chechenia, proclamada en 1991 por Dzhajar Dudáiev aprovechando el derrumbe de la URSS, y en cuyo domicilio en la aldea de Kularí me alojé pocos días antes de su desaparición definitiva por obra de los servicios de seguridad rusos, los combatientes que participaron en la ceremonia ritual sufí pertenecían a la cofradía qadirí que, como en tiempos de Shamil y de Kunta Hadji, luchaban por la independencia de su país contra su enemigo secular.
Tras el aplastamiento de la rebelión chechena por el zar Putín y el establecimiento del virreinato de su siniestro protegido Ramzán Kadírov, la guerrilla chechena se ha deslocalizado y se extiende esporádicamente por el norte del Cáucaso mientras más de cuatro mil miembros de ella, radicalizados por la represión sangrienta de la que de nuevo son objeto, se han alistado en las filas del autoproclamado califato islámico de Abu Bakr al-Bagdadi en virtud de unos sentimientos magistralmente descritos por Tolstoi en Hadji Murat en su descripción de los atropellos y barbarie de sus compatriotas en tiempos del zar Nicolás I.
Tres. Mi experiencia de Argelia, sumida también en una espiral de violencia que se cobró más de 150.000 víctimas, fue de otro orden. No había bombardeos ni línea de frente como en Sarajevo y Chechenia sino asesinatos de uno y otro bando en la capital y matanzas de civiles en las zonas cercanas a la misma. En mi recorrido por aquella no tropecé con ningún otro europeo, posible blanco de los islamistas radicales por su condición de Kafir, esto es, infiel, y lo hice fundido en el paisaje: había dejado de afeitarme diez días antes del viaje y caminaba acompañado de tres jóvenes miembros arabófonos de la Unión de Escritores que conversaban conmigo en el dialecto local en las calles de Belcourt, Bab el Oued y la Kasba, feudos del FIS (Frente Islámico de Salvación) y escenario de la llamada entonces “segunda batalla de Argel” (la primera fue contra el colonizador francés).

El mesianismo del Daesh conserva su poder de atracción: el retorno a una pureza primigenia
El poder opaco que desde Bumedián gobierna Argelia guardaba un silencio cómplice ante los asesinatos de intelectuales y el terror impuesto ya por el GIA (Grupo Islámico Armado), ya por las escuadras parapoliciales, y expresé lo mejor que pude el desamparo de la población en la serie de artículos titulados Argelia en el vendaval. La violencia se apagó gradualmente al final de la década y hoy día tan solo grupos residuales de Al Qaeda en el Magreb islámico actúan de forma esporádica en connivencia con los yihadistas que campean en Libia y el Sahel. Pero la frustración acumulada tras tres mandatos del ahora invisible Buteflika, protagonista a pesar suyo del clásico Reinar después de morir, no invita al optimismo.
El mesianismo apocalíptico del Daesh conserva en todo el Magreb su mefítico poder de atracción: el del retorno ideal a una pureza primigenia que otorga el glorioso estatuto de mártir a quienes se sienten despreciados por los “poderes arrogantes” que rigen los Estados árabes. Los millares de yihadistas magrebíes que combaten en Siria dan testimonio de dicho incentivo y de la seducción de su escatología mirífica. Pensar que cuanto ocurrió en la década de los 90 no iba a pasarnos factura equivale a vivir en otro planeta.

Euskadi invierte 500 millones de euros en prestaciones sociales, casi el 40% de todo lo que se gasta en España

El gasto anual por habitante asciende a 223 euros frente a los 19 de Madrid, los 23 de Cataluña o los seis de Valencia. 15/08/2017 - http://www.eldiario.es/norte/euskadi/Euskadi-invierte-millones-prestaciones-Espana_0_676132609.html

Manifestación en contra de los recortes en la RGI
Manifestación en contra de los recortes en la RGI



La Renta de Garantía de Ingresos (RGI) se ha convertido en una seña de identidad de la comunidad autónoma y una de sus banderas del estado de bienestar. Los expertos coinciden  en que gracias a la implantación de esta prestación social (garantizada por ley). El camino recorrido por Euskadi con la RGI ha tenido poca continuación en el resto de España (salvo Navarra), que en la actualidad es el país de la UE que menos dinero destina en conjunto a este concepto. En cambio, la RGI vasca es equivalente a los sistemas de protección más avanzados que pueden encontrarse en otros países europeos. En la actualidad, el Gobierno vasco está enfrascado en una reforma para que el sistema siga siendo sostenible, aunque las críticas le han llegado desde varios sectortes sociales por entender que trata de endurecer el sistema.
A nivel nacional, la RGI vasca fue el primer modelo de rentas míni­mas que se instauró y posteriormente se fueron desa­rrollando el resto de sistemas autonómicos. Los diferentes modelos muestran una gran heterogeneidad y diversidad. Solo hay que ver el dato del gasto anual por habitante en este programa para darse cuenta de la diferencia que hay entre Euskadi y el resto de comunidades. Por ejemplo, ese gasto es de 223,06 euros en el caso vasco (con datos de 2015) frente a los 99,75 de Navarra (que es la segunda que más invierte), los 18,87 de Madrid (que triplica en población al País Vasco), los 23,23 euros de Cataluña o los 6,45 euros de Valencia.
El estudio comparativo sobre las características de las prestaciones de garantía de ingresos en las comunidades autónomas elaborado por el Centro de Documentación y Estudios  refleja que en 2015 Euskadi gastó 488 millones de euros en la RGI (incluida la Prestación Complementaria de Vivienda), casi cuatro veces más que Madrid. En conjunto, Euskadi invierte casi el 40% de todo lo que se gasta en España en prestaciones sociales, con un peso de menos del 6% sobre el total de la población española y, además, con una de las tasas de pobreza más bajas de todo el territorio. La RGI contribuye, según los expertos, a que los niveles de pobreza no se hayan disparado como en otras comunidades durante la crisis.
Con relación a la cuantía, una unidad convivencial formada por una sola persona percibe 634,97 euros. La cantidad va en aumento en función del número de miembros de la familia hasta alcanzar un máximo de 1.047 euros en el caso de seis personas.  A estas cantidades hay que sumar el complemento de vivienda si la persona titular tiene que pagar un alquiler o un préstamo. Este complemento se sitúa en 250 euros.
Tanto el gasto como el número de personas perceptoras han mostrado un incremento exponencial a lo largo del tiempo. En 2000, había 13.000 personas perceptoras. A finales de 2009, eran 48.449; y en la actualidad, la cifra se acerca a las 63.000.
La duración de la prestación es ilimitada. Se concede por un período de dos años, renovable con carácter bienal mientras se mantengan las causas que dieron origen a la ayuda y se sigan cumpliendo las condiciones, económicas o de otra naturaleza.
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OTRA COSA:   ¿Un precariado forzadamente narcisista?, de German Cano



Un juez reconoce por primera vez como accidente laboral un ataque de ansiedad

9 de Octubre de 2017 https://www.elindependiente.com/economia/2017/10/09/juzgado-eibar-reconoce-la-ansiedad-accidente-laboral/

Es el mal que afecta a un elevado número de trabajadores cada día: la ansiedad. Desde ahora puede ser considerada un “accidente de trabajo” más. Así al menos lo ha reconocido el Juzgado de lo Social número 1 de Eibar (Guipúzcoa) quien ha resuelto que el ataque de ansiedad sufrido por una trabajadora de la sanidad pública vasca, Osakidetza, estuvo provocada por un exceso de carga de trabajo y por tanto merece la consideración de accidente laboral (...)
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OTRA COSA: Recorrido por Bolarque, Entrepeñas, La Desembocadura del Jaramama, de Agustín Yanel 



"Soy inspector de Barcelona y sí, se adoctrina en los colegios"

16 oct. 2017 - QUICO ALSEDO. Barcelona

"Desde hace décadas se promueve una concepción identitaria excluyente, la catalanización, con la inmersión lingüística, o más bien imposición lingüística, con el catalán como única lengua vehicular y de comunicación en los centros. También con contenidos ideológicos de carácter nacionalista. Hay un adoctrinamiento identitario excluyente consustancial al sistema educativo prácticamente desde que se transfirieron las competencias de educación."
http://www.elmundo.es/cataluna/2017/10/16/59e3ae1a46163f94488b4640.html

AÑADIDO a las 19h. COMENTARIOS RECIBIDOS:

Antònia Pons Está mintiendo descaradamente.

Merce Ramon Mateu · Amigo(a) de Antònia Pons  Tot el que diu és mentida.

Mercè Puigtió Yo diria que en los colegios se habla mucho mas castellano que catalán, pero por suerte pueden estudiar dos idiomas y tres si contamos el inglés, que tambien se enseña. Este sr que dice que es inspector que diga a que colegio ha ido... o es que es de los que odia a los catalanes??
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OTRA COSA:  Mi casero me sube un 40% y tengo que desprenderme de 5.000 libros


 

lunes, 16 de octubre de 2017

Daniel Raventós “Cuanto más se conoce la Renta Básica, más convence y más difícil es ridiculizarla"



En Barcelona ya hay 1.000 personas que reciben una asignación monetaria, trabajen o no. Uno de los ideólogos de esta iniciativa, el economista Daniel Raventós, explica por qué la Renta Básica es un factor de progreso y no un fomento de la vagancia, como muchos aseguran.
Daniel Raventós, economista, es uno de los grandes impulsores el España de la Renta Básica. Common Dreams.  
Bosco Martín Algarra  18.06.2017 - http://www.vozpopuli.com/economia-y-finanzas/Daniel-Raventos-Renta-Basica-ridiculizarla_0_1036097213.html
 
“¿Dinero sin trabajar? ¿Pero estamos locos?”. Es una reacción habitual cuando se habla de Renta Básica.
Pero no. “No es eso, no es eso”, que diría Ortega.
Ni dinero para vagos ni aspiraciones de ilusos ni ensoñaciones de economistas “progres”. La Renta Básica va más allá, según sus partidarios; pero contra eso, contra las descalificaciones simplistas y contra las invectivas más cuñadescas tienen que luchar -día sí y otro también- los promotores de esta singular forma de redistribuir la riqueza.
Entre estos últimos se encuentra Daniel Raventós, economista y profesor titular del departamento de Teoría Sociológica de la Universidad. Junto a sus colegas Jordi Arcarons y Lluís Torrens han diseñado un plan para financiar la “asignación monetaria incondicional” a toda la población.
Hablamos de 7.968 euros anuales para cada español o residente legal, y de 1.593 al año para los menores de 18 años.
De momento, hay 1.000 familias de Barcelona que ya están testando sus efectos durante dos años, aunque con cantidades más reducidas.
Laia Ortiz, responsable de derechos sociales del Ayuntamiento de Barcelona, explicaba que una persona sola que participa de este experimento puede percibir entre 400 y 500 euros mensuales. Si convive con más personas, la cantidad aumenta. La cantidad de una familia de cuatro miembros puede oscilar entre los 1.000 y 1.500 euros.
¿Qué hará la gente cuando le dan dinero gratis? ¿Malgastarlo? ¿Invertirlo en negocios? ¿Ahorrar para tener ‘un colchón’ en época de vacas flacas?
Hay gente que de veras necesita un dinero extra. Pero, ¿por qué dárselo a quien no lo necesita?
Vamos a ver. Me haces esa pregunta porque estás pensando que la Renta Básica se añadiría a lo que cada uno de nosotros gana. No es así. La cantidad que cada ciudadano percibiría como Renta Básica no se añadiría sin más a su salario o a su pensión o prestación por desempleo.
Entonces empecemos por lo básico. ¿Qué entiende usted por Renta Básica?
Es una asignación monetaria incondicional a toda la población. Con la reforma que proponemos nosotros, la Renta Básica está exenta de IRPF. Este es un detalle fundamental. Nosotros proponemos que a partir del euro que se gana por encima de la Renta Básica, que estaría exenta, se empiece a pagar IRPF.
Es decir, que si uno gana el salario medio español, que está por debajo de los 2.000 euros, ¿pagaría más impuestos?
Por su Renta Básica no, porque está exenta, insisto. Esta iniciativa se puede concretar de diversas maneras, pero tal como Jordi Arcarons, Lluís Torrens y yo hemos propuesto, se basa en una reforma del IRPF que significa, a efectos prácticos, que el 20% más rico de la población perdería y el que está debajo de ese 20% ganaría.
Si me tuviera que citar los tres o cuatro impactos más positivos de la Renta Básica, ¿cuáles eligiría?
Primero: si tú das una Renta Básica al menos igual que el umbral de la pobreza, la pobreza desaparece.
Segundo: los trabajadores y los salarios más bajos tendrían un poder de negociación superior al que tenemos ahora.
Y tercero, por solo decir solo tres, nos evitamos una cantidad de burocracias y gastos administrativos y de gestión impresionantes.
Con la Renta Básica nos evitamos una cantidad de burocracias y gastos administrativos y de gestión impresionantes.
¿Esto último lo dice porque suprimirían todas las subvenciones por debajo de la cantidad asignada como Renta Básica?
Efectivamente: Toda asignación monetaria -no nos estamos refiriendo a los servicios básicos como Educación o Sanidad- por debajo de la Renta Básica desaparecería. Es decir, si una persona tiene una pensión alta, de 2.000 euros, no gana ni pierde, porque recibiría la Renta Básica (700) más 1.300 euros para completar su pensión. Pero si una persona sólo cobra la prestación social de 400 euros, recibiría 300 más hasta llegar a los 700, que es la cantidad mensual aproximada que proponemos como Renta Básica.

Dinero gratis a menores

Ustedes proponen una Renta Básica a todo español mayor de edad de 7.968 euros anuales. ¿Por qué esa y no otra?
Porque en esa cifra exacta está ubicado el umbral de la pobreza del Estado español cuando realizamos el estudio, si descuentas a la comunidad autónoma vasca y navarra.
¿Por qué excluyen a Navarra y País Vasco?
Porque, según los datos que teníamos, era mejor desagregar esas dos comunidades porque tienen un régimen fiscal distinto. No queríamos mezclar determinados aspectos que hubieran complicado el cálculo.
En el caso de los menores, ¿no es al fin y al cabo un dinero que va a los bolsillos de los padres?
Efectivamente. Pero si se implantara una Renta Básica tendría que estar acompañada de una ley que regulase el uso y castigara el abuso, incluyendo la retirada de la patria potestad. Esto ya ocurre ahora. Cuando un padre o madre no se comporta con sus menores como la ley estima que debe hacerlo, también puede perder su custodia.
Basta profundizar un poco para darse cuenta de que algunas de las objeciones que se hacen a la Renta Básica son pura demagogia.
¿Y qué teme de poner en marcha esta propuesta?
Uno de los grandes problemas de la Renta Básica es que cuando no se conoce casi nada es muy fácil de ridiculizar. Esto ya ha pasado en parlamentos distintos, entre ellos tres o cuatro veces en el español, pero también en parlamentos autonómicos y de otros estados. Hay gente que dice que vamos a mantener a vagos, que nadie trabajaría, que los inmigrantes nos van a inundar... Es muy fácil de ridiculizar.
¿Y cómo evitarlo?
Dando a conocer esta iniciativa. Es muy interesante ver que a medida que la población conoce más esta propuesta, más a favor está. Porque ve fácilmente que basta profundizar un poco para darse cuenta de que algunas de las objeciones que se hacen a la Renta Básica son pura demagogia.

La reducción del índice de Gini

Ustedes proponen para reformar la Renta Básica quitar los subsidios que sean de una cuantía inferior y reformar el IRPF. ¿Podría resumir cuáles serían las líneas Básica de esa reforma del IRPF?
El IRPF actual es muy poco redistributivo. Analicemos el índice de Gini, el que más se usa internacionalmente para medir las desigualdades de Renta en un mismo país, que va de 0 a 1 (cuanto más se acerca al 1, hay más desigualdad; cuanto más se acerca al 0, menos). Si partimos de un índice de Gini que ronda el 0,41 antes del IRPF, tenemos que después pasa a a ser de 0,36.
O sea, que se reduce, pero poca cosa...
Exacto. Con nuestra propuesta, el índice de Gini quedaría alrededor del 0,25, en unos niveles muy similares a los que existen en los Estados más igualitarios (o menos desigualitarios) del mundo: Dinamarca, Finlandia, Noruega, Suecia. Es decir, se trataría, como esta reducción de Gini muestra, de una gran redistribución de la riqueza de los más ricos al resto de la población. Los ricos seguirían siendo ricos, pero un poco menos a cambio de la erradicación de la pobreza.
¿Contempla que se pueda renunciar a la Renta Básica aquel a quien no le convenza o le perjudique fiscalmente?
Claro, no cabe duda de que quien quiera renunciar le hace un favor al resto y hay que respetar su decisión.
Con Renta Básica o sin ella, la presión migratoria será tan grande como siempre, pero si hubiera una Renta Básica en países pobres, las presiones para emigrar serían menores.
La Renta Básica ¿es solo para ciudadanos, para residentes, para inmigrantes...?
Para todos los ciudadanos de un país y los residentes legales. Estamos hablando de dinero público y debemos saber a dónde va. No lo vamos a dar a ciegas. Es una cuestión elemental.
¿Y no teme un efecto llamada a los emigrantes del mundo entero?
Quien se ha puesto a estudiar seriamente el efecto llamada sobre una Renta Básica ha llegado a la conclusión de que no será así. La inmigración está causada por la falta de condiciones materiales de existencia en el lugar de origen. Con Renta Básica o sin ella, la presión migratoria será tan grande como siempre si no cambian las cosas. Es más: si se implantara una Renta Básica en países pobres, las presiones para emigrar serían menores, como es fácil de entender.

El 'NO' de Suiza

Los suizos votaron sobre la Renta Básica y un 77% del electorado dijo que no. ¿Es un mal precedente?
Yo diría que hay que ser más cauto. Lo que me extraña es cómo tanta gente, un 23%, votó a favor tal y como sucedieron allá las cosas. Cuando se iba acercando la fecha de la votación, los apoyos a la Renta Básica iban creciendo y causando alarma entre los bancos, patronales, partidos y medios de comunicación, que estaban en contra en su gran mayoría. Insisto: cuanto más conoce la gente de qué va realmente la Renta Básica, más la apoyan.
¿Hay una Renta Básica de derechas y otra de izquierdas?
Hay gente de derechas y de izquierdas que propone la Renta Básica, lo cual confunde a mucha gente. La gente piensa: “¿dónde está el secreto?”. El problema está en las diferencias que hay entre una propuesta de derechas o de izquierdas: Básicamente la financiación de unos y de otros. La derecha quiere una Renta Básica a cambio de desmantelar una parte del Estado de Bienestar. La izquierda quiere una Renta Básica sin desmantelarlo, al revés, reforzándolo. Sólo retiraría las subvenciones inferiores a la Renta Básica, por razones explicadas.
Imagínese que yo soy Juan Pérez, el español medio, que no ve nada claro su idea. Estamos en un bar tomándonos una caña. Convénzame como lo haría a un amigo.
Juan, dedica 15 minutos, ¡solo 15 minutos! a leer nuestra propuestas de la Renta Básica. Juzga por ti mismo. Te apuesto la próxima caña a que cambiarás de opinión. Si después de leerlo sigues pensando que no va a funcionar, te explico más cosas en pocos minutos más. Y no te preocupes, que, si aún sigues siendo un contrario a la Renta Básica, la próxima cerveza la pago yo.

Cataluña. Crónica emocional de diez días que fracturaron el alma de dos naciones. “Exhibir desdén hacia estas emociones y menospreciar la fuerza de una pasión las hará regresar con más rabia, y estamos a un paso de que sea ira”.

Buenísima crónica de una/ otra semana triste. Diez días en que tantos barcos con vías de agua naufragaron
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La semana triste de Cataluña    13 octubre 2017 https://www.lamarea.com/2017/10/13/la-semana-triste-cataluna/

El detonante de una ruptura es siempre alegórico. Un instante confuso e indeterminado que convierte en consciente un sentimiento latente. En política ese momento se determina con actos que aúnan de forma concreta todas las representaciones figuradas de un conflicto. La semana trágica de 1909 estalló con el reparto de escapularios en el puerto de Barcelona por parte de las damas de la alta sociedad a los obreros que partían a la guerra de Marruecos. Aquel acto simbólico representaba el poder de la Iglesia y la desigualdad entre clases, la burla de unas élites que podían pagar para librarse de la guerra. Un escapulario no prendió Barcelona, pero ayudó a comprender a los que sufrían quiénes eran los responsables de su dolor eterno. Les ilustró y configuró su enemigo.
Carrer Sardenya, Barcelona. Las diez de la mañana de un día desapacible y plomizo. Frente al instituto Ramon Llull muchos ciudadanos han visto cómo la Policía Nacional cerraba el colegio electoral para llevar a cabo la votación del referéndum planteado por las fuerzas independentistas. Los miembros de la UIP enarbolan sus rifles con las bocachas destinadas a reprimir voluntades mediante el uso de la goma. De repente una orden pone en movimiento a los policías, que suben a sus vehículos para ir en convoy calle abajo. Una muchedumbre se lo impide llamando a sus propios y se sienta frente a la Policía al grito de: “Quieren cerrar otro colegio”. El jefe del operativo presente habla por teléfono con la puerta entreabierta del vehículo ocultándose a la prensa que cubre los hechos. No lo consigue y, tras colgar, dice a su subordinado: “Avisamos y si no se mueven… cargamos”. No se mueven. Cargan.
Las pelotas de goma lanzadas a 15 metros de los manifestantes golpean la cara de un hombre de 38 años. No solo sangra su ojo, sino el de muchos ciudadanos catalanes que a pesar de no ser golpeados conocen a alguien que lo fue, o sienten que ellos también podían haber sido los que hubieran perdido parte de la visión. Las cargas y las pelotas de goma son los escapularios de 2017. La plasmación evidente, concreta, dolorosa, de que todo el mito construido por la independencia se fragua en un enemigo real que se comporta de manera inmisericorde con gente pacífica que solo quiere votar. El relato, hasta ahora retórico, se convierte en palpable.

Las identidades múltiples se uniformizan

El punto de inflexión se ha producido. El enemigo se muestra, se hace visible y la construcción identitaria y el capital acumulado por los independentistas gana terreno y hace el resto. Las banderas configuran el campo de batalla. Las múltiples identidades que Amin Maalouf adjudicaba a cada individuo se van difuminando en una sola. La polarización retórica empieza a tomar forma y espesa el ambiente. El aire de Barcelona se torna sólido y pesado, agitado por las banderas que remueven su cielo.
Lo español empieza a sentirse ajeno de forma concreta. Las exhibiciones patrias hasta entonces eran una muestra centrada en el yo, sin apelaciones evidentes o mayoritarias al otro. En las calles se apelaba a sus propias características dejando a un lado al adversario. Tras las cargas se configura el ellos como el enemigo. Se aumenta el riesgo de que el movimiento sufra una deriva reaccionaria al ensanchar la base independentista con gente no convencida, jóvenes con poco bagaje político y con personas que jamás han salido a la calle a protestar por nada que tenga que ver con los derechos perdidos o la reivindicación social. Un recipiente lleno de pensiero debole, parecido al 15-M, al que se dota con símbolos identitarios propios del pensamiento fuerte. El proceso al que se sumaron amplias capas antisistema por su potencial de ruptura comienza a desarrollar de forma mayoritaria un carácter nacionalista y excluyente.
La fortaleza de los movimientos tan transversales es a su vez una debilidad evidente, su vacío de contenido racional e ideológico puede ser rellenado fácilmente con elementos emocionales que deriven la tendencia hacia políticas y sentimientos reaccionarios. Una masa gritando “español el que no v(b)ote” tiene tintes xenófobos innegables; que estudiantes griten a periodistas “prensa española manipuladora” enarbolando La Vanguardia como ejemplo de buen trabajo solo por ser catalana tiene una clara connotación etnicista. Algo tremendamente peligroso.
La transversalidad posmo del movimiento ofrece situaciones surrealistas que modelan la victoria del nacionalismo excluyente frente a la ruptura. Jóvenes estudiantes gritan a la policía en Via Laietana: “Sin los mossos no sois nada”. Su edad les impide a muchos conocer las actuaciones salvajes de la policía autonómica en el pasado. Un anarquista con experiencia de movilización lo deja claro: “En cuanto los Mossos carguen como hacían antes se acaba este puto síndrome de Estocolmo que tienen algunos”. Una confrontación de ideas que se repite en diversas manifestaciones. Por un lado ciudadanos pacifistas, algunos casi naïfs, y liberales con esteladas como capas que miran a los mossos y comentan entre sí: “Pobrecitos, si es que tienen cara triste”, y gritan proclamas y loas a la BRIMO. Por otro lado, la CNT, con el culo pelado, responde airada “mossos torturadores”. Pero al final, las proclamas identitarias vencen y poco a poco van ganando terreno hasta hacerse unívocas.
El ambiente festivo de la Diada y de las movilizaciones independentistas que se dieron en los días anteriores han perdido alegría. El “a por ellos” y la exhibición fascista en muchas ciudades españolas han torcido el gesto de las calles. Los guardias civiles saliendo de paisano de los hoteles en Calella para apalear vecinos con sus porras extensibles añaden dolor y confrontación. Banderas de todo tipo se arrojan al contrario para excluirle y afianzar su identidad. El monstruo nacionalista se sigue alimentando con la negación de la humanidad ajena por parte de dirigentes irresponsables que miran para otro lado cuando las calles se engalanan con el discurso del odio. El fascismo asoma su pezuña con la connivencia del Gobierno y dota de legitimidad a los sentimientos más hostiles hacia España y por extensión a todo lo español. La víscera derrota a la razón.

‘Un sol poble’ y la traición del cambismo

El procesismo demuestra una fortaleza el día 1 de octubre encomiable. Con las comunicaciones intervenidas y todas las fuerzas de orden actuando contra sus dirigentes, y con toda la inteligencia española dirigida a impedir la celebración del referéndum, la organización de la sociedad civil manifiesta una implicación y una eficiencia admirables. Logran que haya urnas y papeletas, y a pesar de la intervención policial se celebra la consulta. Esa fuerza está posibilitada por el objetivo común de muchos actores políticos y sociales de diversas ideologías y orígenes sociales que aunaron esfuerzos dejando de lado las enormes diferencias que existen entre grupos como la CUP, anarquistas, burguesía catalana o el PdCAT. Es precisamente esa masa heterogénea la que corre el riesgo de girar hacia la uniformidad estructurada con los herrajes de símbolos identitarios.
La capacidad reactiva de las élites dirigentes aprovecha la torpeza del Estado para ganar ventaja de cada error del adversario. La declaración de Felipe VI toma la postura del Gobierno como propia, sin dirigirse a una parte importante de la población a la que también aspira a representar. El uso de una escenografía desafortunada deja en bandeja de plata la consolidación del relato independentista. Un mensaje con plano cerrado y el ceño fruncido, un monarca gesticulante y amenazante y con el cuadro de Carlos III –el rey que en 1770 impuso el castellano frente al catalán– enarbolando la vara de Capitán General hacen lo demás.
Puigdemont contraataca con una escenografía limpia, espaciosa, con una puerta abierta ofreciendo diálogo y echando la bronca al rey. Una sentencia del president llamó la atención sobre las del resto y no pasó desapercibida en un contexto de enardecimiento nacionalista en ambos espectros del tablero: “Ens hem de mantenir com un sol poble”. Como todas las frases proclamadas por dirigentes, solo puede ser desencriptada atendiendo al contexto. El concepto ha sido usado a lo largo de la historia catalana en multitud de ocasiones por diferentes actores, como Francisco Candel, Xavi Domènech y Pablo Iglesias. Pero en la situación concreta de emociones identitarias a flor de piel una conceptualización que llama a difuminar la diversidad, la divergencia y la pluralidad del pueblo podía materializarse en representaciones simbólicas de muy nocivo significado político. A pesar del riesgo inveterado en toda comunidad cuando se recurre a dicho afecto, la diatriba del president fue todo un éxito en sus filas. Sigue consolidando la plural masa independentista en sus principios compartidos.
Pero aparece el espíritu del Frente Catalán de Orden. Jordi Solé Tura explicaba en un artículo de 1997 la actitud de Francesc Cambó con el catalanismo cuando se trataba de priorizar identidad o dinero: “Cambó fue un nacionalista de derecha que, al igual que otros dirigentes de la Lliga Regionalista, contribuyó a modernizar la lengua y la cultura catalanas y a poner en marcha un esbozo de autonomía, pero que cuando las cosas se complicaron siempre puso por delante sus propios intereses, o sea, sus intereses de clase social. No fue el primero, ni el único, ni el último…”.
Ni el último. Los movimientos empresariales y bancarios de los más importantes miembros de la burguesía catalana en contra de la posición independentista comienzan a medrar en el sector más conservador del PdCat como una gota china. Los cambios de sede social de diversas empresas importantes se precipitan: La Caixa, Banc Sabadell, Gas Natural, Colonial, Abertis. Una cascada de noticias que, sin tener una repercusión directa notable en la economía, desmonta parte del relato y tuercen la balanza de prioridades del sector independentista representante de la burguesía.
El día de la proclamación de la independencia se acerca y asoma el fantasma de Cambó, no el que hasta ahora había enarbolado Puigdemont, sino el que tiene que decidir entre patria o patrimonio. Los matices y la pluralidad quedan al desnudo cuando la dicotomía se hace presente. Las prioridades asoman y toca decidir. Y la CUP se entera una hora antes del pleno de proclamación de independencia de la república catalana de que el cambismo ha vuelto a asomar y el Frente Catalán de Orden se impone nuevamente. No hay DUI y la masa homogénea con un objetivo común se resquebraja por donde la historia ha enseñado en multitud de ocasiones: por la brecha de clase.
La traición consumada la refleja Arran, las juventudes de la CUP, en las redes sociales. Anna Gabriel en su discurso da buena cuenta de que se ha faltado al acuerdo al que habían llegado, y el diputado Sergi Saladié teme un pacto de las élites para no cumplir los compromisos adquiridos. Pero el mayor indicador emocional de la decisión de Carles Puigdemont es la multitud de gente que acudió al paseo Lluís Companys a presenciar un momento histórico en una pantalla gigante. La calle, siempre enarbolada como motor del procés, no puede ahora ser ignorada cuando deja al descubierto su profunda emoción. La decepción manifiesta de aquellos que se han organizado de manera ejemplar para poder votar el 1 de octubre, la de todos aquellos que han defendido con su cuerpo unas urnas para que sus dirigentes cumplan el mandato, no puede ocultarse. El proceso vivido en Cataluña brota de la piel y el sentimiento, y no se puede esconder cuando el sueño queda frustrado.
El conflicto acelerado durante estos diez días tumultuosos ha enseñado la peor cara de una parte de la España escondida tras el búnker de la cultura de la transición. Un nacionalismo ultramontano que ha envenenado con sus peores vicios a una parte del independentismo que quería huir de ella. La configuración del movimiento soberanista, ejemplar hasta estos días, comenzó a emponzoñarse con las actitudes que combatía hasta que la deslealtad cambista heló el ardor excluyente para convertirlo en desengaño.
La rotura de la heterogeneidad del movimiento independentista no significa que desaparezca el sentimiento, simplemente está de duelo. La reivindicación lírica del catalanismo volverá a aflorar más pronto que tarde. Exhibir desdén hacia estas emociones y menospreciar la fuerza de una pasión las hará regresar con más rabia, y estamos a un paso de que sea ira. La crónica emocional de estos días en Cataluña es la narración de una semana triste en la historia de dos naciones que compartían destino.
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OTRA COSA: Somalia sufre el peor atentado de su historia, con 215 muertos y 350 heridos

 

Cada Ha quemada en Vigo que se repueble con olivos, encinas, hayas, robles y castaños, que no arden tan bien.

ENTREVISTA | Los 10 de Zaragoza "Me da entre asco y pena que Falange pueda convocar a cientos de personas en Zaragoza"


Alejandro es unos de los ocho jóvenes antifascistas que serán juzgados esta próxima semana. Cada uno se enfrenta a una petición de Fiscalía de ocho años de prisión
"No hay ninguna prueba de que estuviésemos en la pelea, la detención simplemente fue por ser antifascistas o por tener un aspecto físico determinado", afirma
"Cualquier partido o colectivo que tenga por bandera el racismo, la xenofobia o el machismo tendría que ser ilegal"
14/10/2017 - http://www.eldiario.es/aragon/sociedad/Falange-convocar-cientos-personas-Zaragoza_0_697130420.html
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OTRA COSA: Decide cómo cambiarán once plazas de Madrid ¡Votación hasta el 22 de octubre!



domingo, 15 de octubre de 2017

¿Hacia una sociedad del conocimiento o a una época de la ignorancia útil? Por Antonio Rodríguez de las Heras

"¿Hacia una sociedad del conocimiento o a una época de la ignorancia útil?"
El título del artículo de esta semana no necesita más palabras de introducción.
Como siempre, deseo que resulte de vuestro interés pensar sobre la nuevas formas de ignorancia que crea esta sociedad nuestra conformada por la ciencia y la tecnología. https://retina.elpais.com/retina/2017/09/14/tendencias/1505390853_649870.html

Nuestra sociedad de hoy, conformada por la ciencia y la tecnología, está sumida en una contradicción, que tendrá que superar. Y es que, a pesar de proponerse llegar a ser la sociedad del conocimiento, está afectada por nuevas formas de ignorancia.
La aceleración del conocimiento científico genera un sustrato extraordinariamente fértil para que la creatividad técnica prenda y produzca una exuberante tecnología. Un entorno abrumador, por envolvente y cada vez más denso, de «especies» artificiales formando un ecosistema del que no podemos prescindir.

Lee aquí otros artículos de Antonio Rodríguez de las Heras

 




La ciencia habla lenguajes abstrusos para la mayoría de las personas y la tecnología nos entrega artefactos herméticos a nuestra comprensión. Aunque los artefactos más al alcance de nuestros ojos y de nuestras manos se nos presenten con esplendorosos diseños y la ergonomía los haga muy suaves al tacto, no dejan de ser cajas negras que no podemos pasar de su superficie. Nada sabemos de su interior, nos limitamos a tocarlas por fuera y a recibir una reacción, pero se mantienen opacas por completo.
Cada vez estamos rodeados de más cajas negras, y por ese laberinto nos movemos con riesgo de extravío. Imaginemos que todos los objetos, grandes y pequeños, a nuestro alcance (como el móvil) o invisibles, pero omnipresentes (como es la Red), sencillos (aparentemente) como una botella de plástico o de la complejidad del avión que nos transporta… se convirtieran en cubos opacos de todos los tamaños. Es una forma de escenificar la contradicción en la que vivimos: una megalópolis de bloques herméticos, un entorno de objetos cúbicos e impenetrables, pero todos ellos confinando en su interior una fabulosa cantidad de conocimiento, que si se liberara, como una explosión, nos dejaría estupefactos al revelarse el inmenso conocimiento acumulado necesario para hacer posible ese objeto.

Cada vez estamos rodeados de más cajas negras, y por ese laberinto nos movemos con riesgo de extravío.
Y, sin embargo, lo paradójico está en que las cajas resultan útiles a pesar de que se ignore la maravilla de conocimientos que se contienen en su interior. Una sociedad como una ciudad laberíntica donde sus habitantes solo pueden ser transeúntes por sus calles entre bloques negros e impenetrables. No obstante, se conforman con este deambular debido a la utilidad y protección que obtienen de aquello que no pueden traspasar.
El barrio más transitado, que no deja de crecer, abigarrado y con imponentes bloques, es el que la tecnología digital construye a ritmo trepidante. La gente —de toda condición social— se mueve por él entre confiada y confusa, sin poder resistirse a su atracción.
Esta forma de ignorancia tiene una característica que la diferencia de otras que han acompañado siempre a las sociedades, y es que no solo penetra en los grupos más desfavorecidos, tanto económica como culturalmente, sino que alcanza también a los niveles de los poderosos, aquellos que tienen influencia social —sea cultural, política, económica—, que toman decisiones. La ignorancia en este caso deja de ser una rémora para convertirse en un riesgo, pues afecta a quienes conducen de algún modo la sociedad. De manera que la alta posibilidad de provocar errores y disfunciones llega a ser intolerable.

La ciencia habla lenguajes abstrusos para la mayoría de las personas y la tecnología nos entrega artefactos herméticos a nuestra comprensión".
Por otro lado, la ignorancia a cualquier nivel hace a las personas muy poco resistentes ante gurús y profetas, ante predicadores apocalípticos, atemorizando y creando culpabilidad, o bien frente a oportunistas cultivando formas nuevas de superstición.
El hecho es que estamos ante un problema cultural y educativo. No es sostenible que siga creciendo este paisaje de cajas negras y que una gran parte de la población —sin distinción de estatus y funciones— se mueva entre ellas ignorante de lo que sucede dentro.
Ante este panorama, se ven tres actuaciones posibles. Una de ellas es mantener esta «ignorancia útil», lo que significa que se busca por encima de todo que las cajas negras proporcionen utilidad, sin apreciar que puedan crear una sociedad que, a pesar del esplendor material, no se diferencie de las de otras épocas que ahora calificamos de oscuras, vulnerables a temores, supersticiones y a manipulaciones de quienes administraban las certezas.
La segunda opción es desmontar las cajas para conocer así lo que guardan dentro. Se hace ya, y la educación está al servicio de ello, preparando a profesionales bien especializados que conocen correctamente el contenido de una caja, pero que es imposible que por este método se puedan conocer muchas más. Una caja abierta y despiezada, pero rodeada del mismo paisaje de cajas herméticas.
La tercera vía no es ya limitarse a tocar una caja negra, ni a desmontarla, sino a hacerla traslúcida. De esa manera pasa la luz, aunque no necesariamente haya que conocer con nitidez lo que guarda dentro. Se reclama para ello nuevos narradores que sepan contar lo que sucede dentro, estudios de historia de la ciencia y la tecnología en todos los niveles educativos, y sean cual sean las orientaciones profesionales, y valorar mucho más la reflexión teórica para evitar la inmediatez ilusoria de lo práctico y de las recetas.
En el escenario posible de la vida en digital que reúne esta serie de artículos, sus habitantes, los alefitas , se habrían dado cuenta de que este mundo tecnológico trae principalmente la necesidad de una revolución cultural y educativa, para salir del laberinto que nosotros mismos hemos construido... y que no dejamos de ampliar.
Antonio Rodríguez de las Heras, catedrático Universidad Carlos III de Madrid
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OTRA COSA:   Los Alpes, cada día más amenazados por el cambio climático


Rodrigo Rato se lucró y blanqueó con las grandes empresas privatizadas

 

La Audiencia Provincial de Madrid ha ordenado reabrir las investigaciones contra el exvicepresidente del Gobierno. 6 octubre, 2017 https://www.elespanol.com/espana/tribunales/20171006/252224937_0.amp.html

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OTRA COSA:   Explicación gráfica de la circulación del capital. Pintura mural