martes, 21 de noviembre de 2017

Hartos, de Susana Quadrado



Hartos. En Catalunya cada vez hay más. Hartos pero inofensivos. Se asoma una a la calle, al metro, al bar donde almuerza, al colegio de sus hijos, a la oficina y ¿qué se encuentra? Pues a un montón de hartos. Coexisten los hartos de derechas con los de izquierdas, y estos dos, a su vez, con los de centro, y con los hartos perplejos y los asustados, y con los hartos jóvenes y los viejos, y con los hartos buenistas y los combativos. Son los hartos del monotema. Ya saben.
Hartos de que no se hable de otro asunto. A todas horas. De día y de noche. En todas partes. Como si no existiera nada más, ni el paro, ni la sequía, ni la educación, ni el precio del aceite, ni la sanidad, ni la precariedad, ni que a la cuñada, de Mataró de toda la vida, a la que el negocio le iba como un trueno hasta hace dos meses, esté perdiendo ahora pedidos y clientes a la velocidad del rayo.
Hartos de los dos polos opuestos que no se atraen.
Hartos de la súbita división.
Hartos de las medias verdades porque dos medias verdades equivalen a una mentira.
Hartos de que se les trate como idiotas. O, lo peor, como si les quisieran autómatas a los que se programa para obedecer consignas.
Hartos del helicóptero que sobrevuela Barcelona cuando menos lo esperas y que no es más que un síntoma de que la ciudad es otra.
Hartos de que la anormalidad sea algo normal.
Hartos de permanecer física y emocionalmente en estado permanente de emergencia, en alerta.
Hartos de tener que amoldar la agenda personal al calendario de movilizaciones y protestas.
Hartos de hablar en voz baja por si.
Hartos de tanto hooligan con la bandera al cuello y la verdad única en la boca en los debates de las
ideas publicadas, radiadas y televisadas.
Hartos de que se considere unos blandengues de espíritu a los que prefieren el silencio (o el derecho a la palabra a mano alzada) a dar voces en la calle.
Hartos de que alguien, de los que quieren tener mando en plaza, les obligue a elegir entre el blanco y el negro.
Hartos de que esa gente se ponga siempre detrás pero dejen a otros delante, a veces solos [esta frase no es mía pero la comparto].
Hartos de tanto espontáneo borrachito de odio en las redes sociales, y fuera de ellas, que ni escucha ni admite otra opinión que no sea la suya.
Hartos de una clase política cortoplacista, tramposa y mediocre en el momento político y institucional más delicado de los últimos 40 años.
Hartos de las huidas psicóticas de algunos.
Hartos de que otros gobiernen desde una gran distancia emocional, sin saber qué decir, qué responder o cómo convencer.
Hartos de que media Catalunya quiera volar un puente y que Madrid lleve años como eficaz proveedor de explosivos [esta frase también la cojo prestada]. Por ese puente pasean los hartos, el padre con su hija, el pensionista, la maestra, todos.
Hartos de lo que está por venir, de que una farsa tape otra farsa.
Hartos de que la pelea política sea a patriotismo limpio, que los problemas reales de la gente importen un bledo y que los electores, en vez de a las urnas, sean llamados a las cruzadas.
Hartos. Algunos estamos hartos.


Torturada durante el franquismo por roja y por mujer: "La amenaza entre golpe y golpe era que me iban a violar"


Rosa María García fue detenida en 1975 y estuvo siete días sometida a palizas y amenazas en la Dirección General de Seguridad de la policía franquista
Su historia forma parte de la nueva campaña de Amnistía Internacional para pedir al Estado que investigue las violaciones de derechos humanos de la dictadura
"Me invalidaron más estas cosas que los golpes porque los insultos me afectaron de una forma especial. Sentías la humillación, la humillación como mujer"
http://www.eldiario.es/sociedad/Torturada-franquismo-amenaza-golpes-violar_0_706229877.html


Rosa María enseñando una foto suya a los 19 años, cuando fue detenida por la policía franquista



Rosa María enseñando una foto suya a los 19 años, cuando fue detenida por la policía franquista


Dejarlo apartado en un rincón de la memoria ha servido a Rosa María García de artimaña contra los vaivenes del pasado. Recuerda con absoluta claridad lo que ocurrió la noche del 24 de agosto de 1975, cuando, con 19 años y un futuro como médica por delante, le empezó a cambiar la vida. "Creo que es lo que solemos hacer todos, dejarlo aparcado. Contarlo es duro, pero también es como un peso que te quitas de encima y alguien tiene que hacerlo. Supongo que pasará el tiempo y volverá al lugar de la memoria en el que tiene que estar", cuenta su voz serena al otro lado del teléfono.
Rosa María García es una de las tantas víctimas del franquismo que todavía esperan justicia. Fue detenida y torturada por militar en el Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP) y pasó una semana en la Dirección General de Seguridad (DGS), el principal centro de detención de la policía franquista situado en la Puerta del Sol de Madrid. Nada más entrar a las dependencias de la DGS, Rosa María se dio de bruces con uno de los torturadores más conocidos,  Antonio González Pacheco, apodado Billy el Niño. 
Su historia forma parte de la campaña puesta en marcha por Amnistía Internacional #EstaNavidadToca, con la que la organización pide al Estado español que investigue y reconozca "las graves violaciones de derechos humanos cometidas durante la Guerra Civil y el franquismo". Rosa María no solo fue objeto de palizas, también tiene clavados en la memoria los insultos y las amenazas machistas que recibió durante los siete días de detención y que demuestran la doble represión de Franco sobre las mujeres:  ideológica y de género.
"Los insultos sexistas, como guarra y otros de ese estilo, eran constantes. La amenaza común entre golpe y golpe era que me iban a violar y a matar, que me iban a llevar a la Casa de Campo y nadie iba a saber dónde estaba...Ese día llevaba un vestido y, cuando me tiraban al suelo, gritaban burlándose 'mira qué guarra, que se le ven las bragas'", relata.
"Era muy común entre las mujeres. Todas las que nos juntamos después en la cárcel de Yeserías lo hablábamos y a todas nos había pasado. A mi me invalidaron más estas cosas que los golpes porque los insultos me afectaron de una forma especial. Sentías la humillación, la humillación como mujer", prosigue.
Para buscar justicia sobre la represión específica de las mujeres durante la dictadura  la organización Women's Link ha pedido a la jueza Servini que amplíe la querella argentina, la única causa que investiga los crímenes franquistas en el mundo, para que incluya estos delitos. "S e persiguió y castigó a las mujeres que se hubieran atrevido a salir del ámbito doméstico y especialmente a las que participaron en actividades políticas contrarias al régimen. Al no encajar en los valores e imagen de la mujer construida por el franquismo no había problema en detenerlas, encarcelarlas y violarlas", explica Teresa Fernández, abogada de la organización.

La detención y la cárcel

Eran aproximadamente las once de la noche y Rosa María volvía de estar con el que después se convertiría en su marido. En medio de la calle, varios agentes de la policía franquista vestidos de paisano le pidieron la identificación y la detuvieron. Poco después supo que casi al mismo tiempo detenían también a su novio y a otros tantos militantes del Frente. "A nuestros compañeros también les amenazaban con que nos iban a violar a nosotras", relata.
Recuerda que Billy el Niño la recibió con golpes e insultos y que en aquella época era muy conocido "por su sadismo" porque "disfrutaba torturando y eso te lo puede decir cualquiera que haya pasado por sus manos". Rosa María estuvo una semana en la DGS, un tiempo en el que la pasearon por Madrid en busca de lo que ellos llamaban pisos francos: "Nada más llegar me hicieron poner de rodillas y empezaron a darme golpes en las plantas de los pies con la porra. Luego me pasaban a otro y me pegaba, era muy caótico, pasando de agente en agente. Me amenazaban con matarme...y yo pensaba que casi lo de morir era un alivio".
Tras su estancia en el centro de detención la encarcelaron en la prisión madrileña de mujeres de Yeserías, donde después de estar cuatro días incomunicada en los calabozos, la pasaron a las celdas. "Allí era diferente, había una cama, un vaso de agua.. Además eramos muchas y nos apoyábamos unas otras. Los días que había comunicación nuestras madres –¡Qué hubiera sido de nosotras sin las madres!, exclama– nos traían comida y la compartíamos", esgrime.
Rosa María estuvo encerrada en el módulo de presas políticas, mujeres que para el régimen eran traidoras de su género. U na visión sostenida en las "investigaciones científicas" del psiquiatra y militar Antonio Vallejo-Nájera, que dirigió los Servicios Psiquiátricos del bando nacional y que ha pasado a la historia por sus "estudios" misóginos sobre la mujer republicana. Dijo cosas como que "el psiquismo femenino tiene muchos puntos con el infantil y el animal" y fue un no de los impulsores de la segregación entre hijos y madres "rojas".

Luchar aunque no sea para ganar

Tres meses después Rosa María salió de la cárcel tras morir Franco y pagar sus padres una fianza de 30.000 pesetas que consiguieron gracias a la ayuda de familiares, amigos y vecinos. Pero tanto ella como su marido seguían teniendo juicio pendiente por asociación ilícita y propaganda ilegal. Por eso, se fueron a vivir a Valencia, donde estuvieron dos años antes de regresar a Madrid de nuevo. "Tuve que irme de casa de mis padres porque no podía dormir por miedo a que volvieran", explica.
Más de 40 años después ha decidido denunciar y ser rostro público de la campaña de Amnistía Internacional, que ha enviado al Congreso diez recomendaciones en aplicación de las indicaciones que varios organismos internacionales, como la ONU, han dado a España para lograr los derechos de verdad, justicia y reparación en relación con el franquismo y la Guerra Civil. Pero además, Rosa María está preparando  una denuncia conjunta con otras víctimas contra 'Billy el Niño'. 
Su objetivo es "que se abra camino" y se reconozca "a las personas que se vieron obligadas a enfrentarse a la represión. Habla de su origen, de su familia de republicanos y 'rojos' –"como nos llamaban en aquella época"–, de su barrio, Vallecas, y del miedo y la represión, pero también de la ilusión por el cambio. Recuerda a Concepción Tristán y María Jesús Dasca Penelas, dos mujeres con las que compartió cárcel y que fueron condenadas a muerte, aunque finalmente no fueron ejecutadas.
Ellas formaron parte del juicio en el que fueron condenados los últimos fusilados del franquismo, tres de ellos militantes del Frente Revolucionario Antifascista y Patriota. Rosa María asistió al homenaje por el 40º aniversario de las ejecuciones y se enteró de que las dos mujeres estaban ya fallecidas. "Me impresionó saber que las había conocido. Eran de mi edad, habían sufrido muchas torturas y pensé que ellas ya no podían hacer nada, así que casi por ellas decidí denunciar", cuenta.
Sobre si cree que ganarán con la denuncia, responde con un rotundo "no". Pero añade que eso no le echa para atrás: "A veces luchar no consiste en saber qué vas a conseguir. A veces consiste simplemente en plantar cara, aunque no vayas a ganar. En poner un granito de arena, en dar un pequeño paso. Aunque no vayas a conseguir nada, te queda la dignidad de no haberte agachado".

Franco acumuló una fortuna de 400 millones gracias a su entramado corrupto

Juan Miguel Baquero   40 años dedesmemoria  http://desmemoria.eldiario.es/fortuna-franco/

 

El dictador filtró para sí parte de las donaciones “a la causa nacional” en plena guerra civil y revendió 600 toneladas de café donado por Brasil a España en 1939. El general golpista tenía en agosto de 1940 una fortuna cercana a los 400 millones de euros y el “holding empresarial” de El Pardo acumuló sueldos, comisiones, regalos y gratificaciones para amasar su riqueza.
Franco era un corrupto que ejecutó mordidas desde la guerra civil. Un opresor que aflojó las cuentas públicas de España y estableció un entramado que desaguaba riqueza en su figura omnímoda. “Nuestra Cruzada es la única lucha en la que los ricos que fueron a la guerra salieron más ricos”, dijo el dictador en un discurso (Lugo, 1942). Es el lado oscuro, e ilegal, de una fortuna que engordó en plena dictadura al calor de la corrupción sistémica del régimen franquista.
El perfil latrocínico del militar arranca a lo grande: se hizo con casi 400 millones de euros tras la ‘cruzada’ contra la República. Queda en pañales la trama Gürtel y las cuentas en Suiza de Francisco Correa (18,6 millones) o Luis Bárcenas (47). Francisco Franco (El Ferrol, 4 de diciembre de 1892 – Madrid, 20 de noviembre de 1975) disfrutó cuatro décadas como Jefe de Estado para acumular donaciones, sueldos, regalos y comisiones.

Franco no perdió el tiempo. Arañó dinero recibido por los golpistas en pleno conflicto armado y revendió toneladas de café donadas por Brasil. A lo largo de su vida recibió innumerables “regalos”, caso del Pazo de Meirás o un todoterreno agasajo de Adolf Hitler. Todo era posible bajo su manto omnipotente. Como lo era la gratificación mensual de 10.000 pesetas que recibía de la compañía Telefónica.
Con una nómina en 1935 de 2.493 pesetas y de 50.000 como Jefe de Estado, la riqueza del militar llegó en agosto del año 40 a 34,3 millones de pesetas

Así nació la fortuna de Franco

“Franco se consideraba el Estado, España. Necesitaba dinero y se apropió de él”, cuenta a eldiario.es el historiador Ángel Viñas. A cuatro décadas de la muerte del dictador, el autor publica el libro La otra cara del caudillo (Crítica, 2015), una obra que da “un paso más en el continuo proceso de desmitificación de Franco”.
Tenía un plan y robó, para cumplirlo, una idea al propio Hitler: el Führerprinzip o mandato dictatorial como “fuente de Derecho”. Usaba “leyes reservadas” y ocultas al Boletín Oficial del Estado, disposiciones secretas que explotó “desde los años de la guerra civil hasta 1957”. Una “curiosa y desconocida costumbre de Franco” que solo conocían “aquellos privilegiados que se ocuparon de llevarlas a la práctica”, describe Viñas.
Por ahí filtró a su interés parte de las donaciones “a la causa nacional”. Las mordidas al apoyo económico a la rebelión militar contra la República inauguran en octubre del 36 la cuenta corrupta que vive un episodio de oro al final de la guerra con las 600 toneladas de café entregado por el dictador brasileño Getúlio Vargas. “Un regalo al Estado español” que Franco pasó a la Comisaría de Abastecimientos y Transportes dependiente del Ministerio de Industria y Comercio “y cobró por adelantado su importe”, 7,5 millones de pesetas, que serían hoy unos 85,6 millones de euros.
Con una nómina en 1935 de 2.493 pesetas y de 50.000 como Jefe de Estado, la riqueza del militar llegó en agosto del año 40 a 34,3 millones de pesetas. Un capital “acumulado en diversas cuentas corrientes” que suponen cerca de 388 millones de euros. “Todo ‘ganado’ en cuatro años. No está mal para empezar”, subraya Viñas.
“Sin embargo, ha perdurado la convicción de que Franco era un hombre honesto y austero”, declara a eldiario.es el hispanista Paul Preston. El dictador, “y su mujer”, recibían “regalos de varios tipos, desde medallas de oro a fincas y hasta automóviles de lujo”, enumera como “la punta de un iceberg colosal” que arranca en “su acceso particular a las suscripciones que se hicieron para sufragar el coste del esfuerzo bélico de los rebeldes militares”.

La familia Franco al completo en la comunión de uno de los nietos. Credito: EFE
“La idea convencional del Franco sin afán de lucro ya no se sostiene”, aclara Preston. En su afán recaudatorio, el general golpista trazó negocios secretos y oscuros manejos de testaferros familiares. Era el “holding empresarial” forjado desde “la corte de El Pardo”, según desveló en Los Franco S.A. o Ricos por la guerra de España el periodista Mariano Sánchez Soler. Un patrimonio difícil de digerir a base de simples sueldos públicos.
Había empresas que, “agradecidas por autorizaciones concedidas”, traspasaban “acciones gratuitamente”

Franco, corruptor y corrupto

El oficio continuó en plena dictadura. Franco “modificó su comportamiento” y había empresas que, “agradecidas por autorizaciones concedidas”, traspasaban “acciones gratuitamente”. El dictador, así, percibía “dividendos”, mordidas, porcentajes por negocios revueltos entre consejos de ministros y de administración. “La corrupción estaba en el ADN de la dictadura”, dice Viñas.
La imagen corrupta del general rebelde toma huella documental con la apertura a investigadores –año 2010– de los “papeles conservados” en la Fundación Nacional Francisco Franco. “Es claro que Régimen de Franco institucionalizó el pillaje a través de los castigos a los derrotados que algo tenían”, continúa Paul Preston. El soporte legal, la Ley de Responsabilidades Políticas, era “en esencia un mecanismo para justificar la expropiación masiva de los vencidos”.
La corrupción servía como pauta de control y la afición cinegética del general golpista, como oficina ambulante: “importantes sumas de dinero cambiaron de manos mientras los aspirantes a los favores de Franco promocionaban cacerías a fin de conseguir acceso a la fuente de patronazgo”, dice el hispanista.
Franco cosió a la clase dirigente en la confusión premeditada entre lo público y lo privado
“No se sabe mucho más” de lo publicado hasta ahora, confirma el historiador Francisco Espinosa. “Aquí no se conservan los archivos de los presidentes ni mucho menos de los dictadores”. Porque el enriquecimiento ilícito no quedó en el autócrata. El contubernio ilícito envolvía al régimen y derramó siempre sobre la oligarquía franquista, desde 1936 hasta la Transición.
Franco, corruptor y corrupto, cosió a la clase dirigente en la confusión premeditada entre lo público y lo privado. Y ése carácter sistémico brotaba en cualquier aspecto de la vida, con el estraperlo como gran ejemplo cotidiano: el comercio prohibido con artículos intervenidos por el Estado o sujetos a racionamiento. Amén del tráfico de penicilina en el ámbito sanitario, el “trabajo esclavo” como inagotable fuente de recursos e incluso la “necesidad de recomendaciones para salvar la vida”, enumera el historiador José Luis Gutiérrez Molina.
El dictador lideraba la patria convertido en una suerte de gestor avanzado de puertas giratorias. Corrupción y desarrollo se dieron la mano para amasar patrimonios y consolidar el capitalismo español. Familias del régimen, cuenta Sánchez Soler, pobladas de “empresarios de fortuna, falangistas de clase media, funcionarios oportunistas, latifundistas de gatillo fácil, altos cargos a la búsqueda de multinacionales… unidos a la caza del dinero y entrenados en la autarquía de la posguerra para enriquecerse con el desarrollismo a partir de 1959”. Concluye Viñas: “si Franco se benefició personalmente de la victoria parece sensato que no pensara mal de quienes también lo hacían” bajo la tenaz sombra del franquismo.


lunes, 20 de noviembre de 2017

Por estas caricaturas de Franco fueron fusilados el director y el dibujante de una revista satírica valenciana




Franco compartiendo yacija con un soldado moro de su batallón africano, Franco travestido, Franco convertido en un trasunto ridículo de Hitler, con su espadón sobre España… Son algunas de las caricaturas que publicó la revista satírica ‘La traca’ durante su triunfal etapa final, durante la Segunda República y la Guerra Civil, cuando llegó a vender medio millón de ejemplares gracias a un humor afilado, anticlerical y claramente alineado con el bando republicano, a la postre derrotado por el fascismo golpista.



El franquismo -que derrotó a los últimos reductos de la resistencia en Valencia, sede de la redacción de ‘La Traca’- nunca perdonó al director Vicent Miguel Carceller y a su dibujante Carlos Gómez Carrera, conocido como ‘Bluff’, las afrentas realizadas desde las páginas de la revista. La revista fue cerrada y ambos periodistas condenados a muerte. La sentencia dictada por un tribunal militar habla por sí sola sobre la naturaleza del régimen que llegaba:
“RESULTANDO: que Don Vicente Miguel Carceller, de 50 años, al iniciarse el Glorioso Alzamiento Nacional era propietario del semanario La Traca, cuya dirección ejercía de manera encubierta […] Que el citado semanario se dedicaba de la manera más baja, soez y grosera a insultar a las más altas personalidades representativas de la España Nacional, de la dignidad de la Iglesia y los principios informantes del Glorioso Movimiento Salvador de Nuestra Patria… FALLAMOS: que debemos condenar y condenamos a la PENA DE MUERTE a los procesados VICENTE MIGUEL CARCELLER y CARLOS GÓMEZ CARRERA, como autores del calificado delito de adhesión a la rebelión militar, con las circunstancias agravantes expuestas.”
La sentencia del Consejo de Guerra fue dictada el 10 de junio de 1940 y los dos condenados fueron fusilados poco después en Paterna, según leemos en Valencia Plaza.
La memoria de Carceller y de Bluff fue recuperada por la exposición La transgresión como norma), que se celebró el año pasado en Valencia, comisariada por los profesores universitarios Antonio Laguna y Francesc-Andreu Martínez. En aquella muestra se exhibieron las páginas de las apenas 200 revistas rescatadas de la histórica publicación, cuyo recuerdo fue cercenado con el pesado manto de silencio de los 40 años de franquismo.



“Se fusiló la risa valenciana”
‘La traca’ fue la única revista que se atrevió a caricaturizar a Franco, algo que jamás perdonó el sátrapa, cuyo sentido del humor era inversamente proporcional a su alto concepto de sí mismo. El autoerigido “generalísimo” ordenó destruir todos los ejemplares “por aquello de eliminar todo recuerdo del pasado, porque la memoria es muy débil. No lo consiguieron: sobrevivieron algunos del coleccionista Rafael Solaz, la Biblioteca Valenciana, del Archivo Militar y de las Hemerotecas Municipales de Valencia y Madrid”.



Con información y fotos de Valencia Plaza y La Vanguardia. Más información sobre ‘La traca’ en Wikipedia.

BONUS TRACK: La bandera de España: un chaleco reflectante atado a un mástil
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Y de postre:
Catorce mapas que te explican de un vistazo la historia de España
¿Cuántos cojones tenía Franco?
¿Eres tan duro como ellos? Diez fotos del  metal que dan vergüenza ajena


UGT rescata el legado de las maestras republicanas. centro cultural Galileo, Madrid

http://www.fespugt.es/mujer-politicas-sociales/4496-libertad-diarios-presentacion


 

Durante todo el mes de noviembre se podrá ver en la Sala de Arcos del centro cultural Galileo de Madrid una muestra-homenaje en memoria de las mujeres que se sumaron al proyecto de la enseñanza durante el periodo republicano español aportando ideas innovadoras, pensamientos y prácticas educativas que siguen siendo inspiradoras del magisterio.
La lucha por los derechos femeninos fue un movimiento heterogéneo que incorporó mujeres de tendencias muy diversas (librepensadoras, laicistas, socialistas, anarquistas, antifascista, sufragistas moderadas), como nos señala Concha Fagoaga, pionera en el estudio del feminismo y el sufragismo en el Estado Español. A través de los espacios de sociabilidad femenina desplegaron actividades relacionadas principalmente en la defensa de una  educación que no las condenase a la ignorancia, lo que permitió que en sus filas se incorporasen maestras y profesoras.
Se han programado también junto a la exposición las jornadas ‘Diarios de libertad’, un ciclo de conferencias cuyo objetivo es divulgar el legado de estas maestras y rescatar del olvido sus nombres y experiencias. Se desarrollarán los días 14, 15 y 16 de noviembre y su asistencia requiere inscripción previa.
En el acto de inauguración han intervenido Luz Martínez Ten, secretaria de Mujer y Políticas Sociales de la FeSP-UGT, Jorge García Castaño, Concejal del Distrito de Chamberí, Frederic Monell, Secretario de Organización de la FeSP-UGT, Carmen Colmenares, Comisaria de la Exposición, Manuela Carmena, Alcaldesa de Madrid y Luis Miguel López Reillo, Secretario General de UGT Madrid.
"Esta exposición habla de la lucha y el ejemplo de las mujeres, de los valores de la educación y el rescate de una labor y una memoria que la dictatura aplastó. Durante la República, las maestras fueron las responsables  de la construcción y difusión de los valores de igualdad, libertad y solidaridad, a través de los contenidos educativos pero también a través de su ejemplo.Como mujeres comprometidas con la igualdad social y de género, eran conscientes de que cada paso que daban era un trazo del camino por el que otras transitarían. Con su interés por innovar, investigar y desarrollar un discurso propio en el ámbito de la educación, rompían con los estereotipos en los que se enclaustraba a la mujer", ha destacado Luz Martínez Ten.



Frederic Monell, secretario de Organización de FeSP-UGT, ha hecho una breve reflexión para explicar las razones que de UGT para desarrollar este proyecto, que da continuidad a las Maestras de la República, cuya pieza clave fue el exitoso documental ganador de un Goya. "Como ciudadanos, necesitamos de una memoria colectiva para comprender quiénes somos y relacionarnos con los demás desde el respeto y la solidaridad.  Pero si esta memoria está incompleta, si una parte de la ciudadanía ha sido silenciada, si su relato y vivencias ha sido negada, difícilmente podremos compartir un  presente y un futuro basado en los valores de justicia, solidaridad y paz".
"Este es el motivo por lo que desde hace años estamos trabajando por rescatar la memoria de las maestras republicanas que fueron intencionadamente ocultadas en nuestra historia. Ellas sufrieron un doble olvido, Por una parte, debido a  la defensa que hicieron de los ideales de la Segunda República y por otra, por  el hecho de ser mujeres contrarias al modelo de madre y esposa abnegada que posteriormente propuso el régimen franquista".
Durante más de cuarenta años, sus voces  fueron silenciadas. Sus diarios enterrados y olvidados. Sus libros quemados. Fueron terriblemente represaliadas. Y aquellas que quedaron en el país vivieron el exilio interior.  Se las prohibió hablar. Recordar. Significarse. En definitiva ser. Las borraron de la memoria colectiva condenándolas al silencioso exilio de la nada. Pero a pesar de la represión, la labor educativa y de igualdad,  que emprendieron en los años de la Segunda República siguió viva en los recuerdos de quienes las conocieron".
La Alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, ha destacado "la corriente de electricidad" que las maestras republicanas crearon en el ámbito del magisterio. "Lo encomiable de estas mujeres era el enorme entusiasmo y la enorme alegría que ponían en el desempeño de su labor". "Que la educación pudiera ser un derecho de todos fue un asunto ampliamente discutido. Hubo un debate fortísimo; el entorno conservador llegó a decir que la educación para todos era una especie de "expropiación de la paternidad", la educación les parecía inadmisible. Se decía que los pobres no tenían por qué aprender a leer y a escribir porque no lo iban a necesitar. Ahora nos parece aberrante, pero en su momento se debatió".
Victoria Zárate, Elisa López Velasco, Francisca Sanchis Ferrer, Carmen Velero Gimeno, Carmen García Moreno, Julia Alvarez Resano, Emilia Elías, Josefa Urtiz, Julia Vigre… fueron algunas de las maestras que forman parte de la memoria de UGT. Compañeras maestras, inspectoras, profesoras de instituto que defendieron activamente la situación de los trabajadores y las trabajadoras de la enseñanza, tanto en los tiempos de paz, como en la guerra y el exilio.
Con este proyecto UGT quiere contribuir a recuperar su memoria personal y pedagógica y recordar que ellas fueron  las que pusieron los cimientos de esa escuela pública, laica, bilingüe, solidaria, democrática y coeducativa, que, en pleno siglo XXI, todavía estamos construyendo.


domingo, 19 de noviembre de 2017

El obispo de San Sebastián compara a los “ateos radicales” con el Daesh

En su última carta pastoral, José Ignacio Munilla sostiene que el ateísmo fue “la bandera más utilizada en el siglo XX para justificar el exterminio de millones de personas en el mundo entero”. Sus críticas también incluyen a John Lennon por cantar 'Imagine'.  Bilbao - 09/09/2017 - Danilo Albin http://www.publico.es/sociedad/obispo-san-sebastian-compara-ateos-radicales-daesh.html
El “ultraobispo”, el más duro entre los duros, ha vuelto a la carga. Conocido por sus posiciones próximas a los sectores más conservadores de la Iglesia Católica, monseñor José Ignacio Munilla ha aprovechado el regreso de las vacaciones veraniegas para lanzar una de sus cartas incendiarias, habitualmente dirigidas contra la izquierda y el laicismo. Esta vez, el máximo responsable de la Diócesis de San Sebastián ha puesto en la diana a quienes se proclaman ateos. No les critica por no creer en Dios, sino por sus similitudes con los yihadistas. Sí, yihadistas.
Cuando aún no ha pasado un mes de los atentados reivindicados por el Daesh en Barcelona y Cambrils, el obispo de San Sebastián ha dedicado su última carta pastoral a establecer un insólito paralelismo entre quienes él considera “relativistas” y los terroristas del autodenominado Estado Islámico. Yihadismo no, relativismo tampoco es el título del escrito que llegó esta misma semana a todas las iglesias de Gipuzkoa.
“A propósito de los atentados en Catalunya, como ha sucedido cada vez que el terrorismo yihadista ha actuado dentro de las fronteras europeas, se ha reabierto el debate sobre el influjo de la fe religiosa en la paz mundial. He seguido con interés las diversas reflexiones que se han publicado, y aunque no creo que la mía vaya a resultar novedosa, pretendo, al menos, ser pedagógico en mi exposición”, arranca Munilla.
A continuación, asegura que “en las redes sociales” se han producido “una vez más” lo que él define como “ataques habituales a todo tipo de fe religiosa por parte del ateísmo más agresivo, quien considera que la fe en una verdad suprema es la raíz de todo fundamentalismo y el germen de la violencia mundial”. Tras esa introducción, el obispo recurre a uno de los integrantes de The Beatles. Sí, The Beatles. “Este ateísmo radical sostiene que el mundo sería más pacífico sin religiones, tal y como expresaba la conocida canción Imagine, de John Lennon, –recuerda-: "Imagina un mundo sin motivos para matar o morir, sin religión alguna. Imagina a todas las gentes viviendo sus vidas en paz".
Su siguiente pensamiento también está dedicado a Lennon, a quien acusa de ignorar que “mientras él cantaba esa canción, el ateísmo estaba siendo la bandera más utilizada en el siglo XX para justificar el exterminio de millones de personas en el mundo entero”. En esa línea, sostiene que “la consideración de la fe religiosa como ‘opio del pueblo’, llevó a un holocausto de multitud de inocentes”.
En cualquier caso, Munilla admite que “tampoco sería equilibrado afirmar que el ateísmo haya sido la causa de la violencia mundial”. “En realidad, tanto la fe como el ateísmo no han sido sino un mero pretexto para el ejercicio de la violencia –describe-. Matar en nombre de un dios, en nombre de la revolución, o en nombre de la libertad, además de un asesinato, es una mentira. Una mentira que busca dignificarse encubriéndose en supuestos ideales, de los que en realidad carece”.
“La alternativa al yihadismo no puede ser ni el materialismo ateo, ni el relativismo de una religión hecha a nuestra medida. El yihadismo se sentiría muy cómodo teniendo a ambos como adversarios. ¡Nuestro relativismo sería su victoria!”
Si bien admite que “detrás de la violencia se esconde un odio que suele tener su raíz en las inseguridades y los miedos del violento, además de en su falta de sensibilidad hacia el prójimo”, critica también que “en los círculos intelectuales que marcan la línea de pensamiento en nuestro entorno cultural europeo, la reacción más habitual no es la del ateísmo radical, sino la del relativismo”. “Los ‘Charlie Hebdo’ de turno (que también entre nosotros tienen sus emuladores) no dejan de ser un grupo social marginal. Por el contrario, el relativismo es cuasi omnipresente, y pretende hacer una reinterpretación del hecho religioso, afirmando que todas las religiones son iguales, y que su único valor objetivo está en el bien subjetivo que puedan ofrecer a sus adeptos”, subraya.
A su juicio, “el relativismo aprovecha la sombra del yihadismo para poner bajo sospecha de fundamentalismo a la fe cristiana que cree en una revelación histórica y objetiva”. Tras citar “unas palabras deliberadamente silenciadas del Papa Francisco” (“También el relativismo hiere mucho a las personas: todo parece igual, todo parece lo mismo”), Munilla afirma que “uno de los mayores éxitos que podría alcanzar el yihadismo es el de generar o reforzar una corriente de pensamiento relativista, hasta el punto de requerirnos a los cristianos una reformulación de nuestra fe”.
“La alternativa al yihadismo no puede ser ni el materialismo ateo, ni el relativismo de una religión hecha a nuestra medida. El yihadismo se sentiría muy cómodo teniendo a ambos como adversarios. ¡Nuestro relativismo sería su victoria!”, remata.

A favor de Hazte Oír

Esta última carta pastoral de Munilla no provocó demasiada sorpresa en el interior de la Iglesia guipuzcoana, donde ya son de sobra conocidas sus recurrentes posturas fundamentalistas. En marzo pasado, mientras las principales ciudades de Euskadi se preparaban para tratar de impedir la llegada del “autobús del odio” de la organización ultracatólica Hazte Oír, el obispo de San Sebastián salió en defensa de ese grupo ultra. Lo hizo a través de Twitter, donde comparó la Gala Drag del Carnaval de Palmas de Gran Canaria con el bus del odio.
“Los que reivindicaban libertad de expresión cuando estaban ‘abajo’, se convierten en censores en cuanto alcanzan el poder”
 “¡Adivina, adivinanza!: ¿Cuál de estas dos imágenes ha sido hoy censurada en España, y cuál ha sido premiada?”, escribió el Obispo. De un lado estaba el autobús de Hazte Oír. Del otro, Drag Sethlas, ganadora del certamen de Drag Queen, simulando la crucifixión de Cristo.
Poco antes, Munilla había escrito otro mensaje muy significativo: “Hemos de aceptar las verdades por verdaderas, y no por agradables…”.
 Algunos días antes, el religioso criticaba a la Generalitat de Catalunya por su decisión de “analizar” la charla que iba a dar el homófobo francés Phillipe Ariño. “Los que reivindicaban libertad de expresión cuando estaban ‘abajo’, se convierten en censores en cuanto alcanzan el poder”, criticó. Un par de años antes, llegó a calificar al gobierno del PP de “marxista” por “asumir la aberración de considerar al aborto como un derecho humano”.

Nombramiento polémico

En el marco de su militancia ultraconservadora, el ahora obispo de Donostia llegó a fundar su propia organización dentro de la Iglesia. Se trata del Movimiento Loiola, un colectivo tradicionalista que hasta hace pocos años contaba con fieles repartidos por Zumárraga, San Sebastián, Bilbao, Pamplona y Logroño. Su registro como “asociación sin ánimo de lucro” ante el Gobierno Vasco se produjo en 1992, pero su salto decisivo a la fama se produjo a finales de 2009, poco después de la llegada de Munilla al Obispado de San Sebastián. Por entonces, distintos religiosos vascos advirtieron que el Movimiento Loiola funcionaba al margen de la Iglesia oficial guipuzcoana.
No en vano, su nombramiento fue respondido por más de cien curas de ese territorio, quienes reclamaron públicamente que su designación fuese anulada. La Conferencia Episcopal miró para otro lado, algo que se repetiría ante cada una de sus polémicas cartas pastorales. La última habla de ateos, yihadistas y John Lennon.



¿Y si somos idiotas?, de Diana López


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http://www.elnacional.cat/es/opinion/diana-lopez-incendios-galicia_203313_102.html
Diana López. Pontevedra. 19 de octubre de 2017

Sobre lo que ha pasado estos días en Galicia han hablado mucho y muy bien periodistas, técnicos, ciudadanos y hasta bomberos. Aunque a estas alturas hay algún pirómano detenido, de la trama organizada de la que hablan ambos gobiernos —el de la comunidad y el del Estado— ni se sabe nada, ni se la espera. La realidad dista de ser tan sencilla como el “terrorismo ambiental” y, si me lo permiten, bastante más dramática que la teoría de los amantes del fuego. Según Greenpeace, Galicia encabeza año tras año la lista de los incendios de España. La mitad de lo que arde en toda España arde aquí. ¿Hay más locos en Galicia que en Badajoz? ¿Nos gusta más la pirotecnia que a los valencianos? ¿Odiamos más el país que los independentistas? Galicia representa el 7,4% de la superficie forestal de todo el territorio nacional y el 8,7% del monte alto español. La nefasta política forestal iniciada a mediados del siglo XX ha provocado la debacle del bosque gallego, desplazando a las especies autóctonas para convertirlo en la fábrica productora de la industria de pasta de papel más grande de toda Europa.
El monte gallego se ha convertido en un polvorín lleno de eucaliptos, que además de propagar el fuego, acaparan ingentes cantidades de agua y desertifican la tierra
Primer problema: la industria del eucalipto. Corría el año 1941 cuando Franco, sofocado con tanto pantano, puso en marcha el Plan Nacional de Repoblación Forestal, cuyo objetivo claro era el suministro industrial por medio de la reforestación de dos especies exóticas: el pino y, sobre todo, el eucalipto. El gran plan de Franco culminó con la joya de la corona, la construcción de ENCE en 1957. La Empresa Nacional de Celulosa se levantó en plena ría de Pontevedra. Bien nutrida gracias a nuestros montes y bien bebida con el agua de nuestra ría, ENCE se privatizó por completo en el año 2001. Aunque no tanto. Se sospecha que en las puertas giratorias de su consejo de administración se han quedado atrapados exmiembros del PP que dábamos por desaparecidos desde la época en que España iba muy bien. ENCE es una fábrica que conocemos de maravilla los pontevedreses, pacientes predilectos de alergias respiratorias, asma e insultos variados desde el otro lado de la ría por su característico y fiel olor. También es conocida por la división que genera en la sociedad el mantenimiento de 500 puestos de trabajo directos respecto a todos los que se podrían generar en un ría limpia y humanizada.
La política de reforestación pública del franquismo fue imitada rápidamente por los propietarios privados y las comunidades de montes que vieron en la plantación salvaje de especies pirófilas la gallina de los huevos de oro. A estas alturas, la superficie de eucalipto en Galicia duplica lo previsto en el Plan Forestal de la Xunta, que limitada su superficie a 245.000 hectáreas para el año 2032. Tenemos 425.00 hectáreas plantadas en 2017. El monte gallego se ha convertido en un polvorín lleno de eucaliptos, que además de propagar el fuego, acaparan ingentes cantidades de agua y desertifican la tierra.
La concesión de ENCE sobre la ría de Pontevedra terminaba en el 2018, pero el Gobierno en funciones del Partido Popular la consiguió prorrogar hasta el año 2073, motivo por el cual el presidente del Gobierno fue declarado persona non grata por el ayuntamiento de su ciudad.

Segundo problema: la ordenación del territorio. Y si el eucalipto da problemas, la ordenación o, mejor dicho, la falta de ordenación del terreno tras el fracaso del modelo agrario tradicional no lo mejora. Según José Balsa Balseiro, “el problema de fondo del monte gallego es que su desarrollo no surge como una apuesta decidida como actividad económica, sino que lo hace como fruto del abandono de las antiguas tierras agroganaderas”. Vamos, que tenemos el monte a monte.
En Galicia, la cuarta parte del territorio forestal es mancomunado, pertenece a los vecinos que lo gestionan a través de las comunidades de montes, una figura que asigna la titularidad de los montes a los vecinos de aldeas, parroquias o lugares determinados. En Galicia hay casi 3.000 comunidades de montes y cada una se maneja a su antojo. La Ley de Montes de Galicia (2012) obliga, al menos, a reinvertir el 40% de todos los ingresos generados —especialmente de la venta de madera— en el cuidado del propio monte, pero ni todas las comunidades lo hacen, ni mucho menos las vigilan. La conclusión no es mía, lo dice Álvaro Martínez, presidente desde hace 22 años de la Comunidade de Montes de Moscoso, un pueblo perteneciente al Concello de Pazos de Borbén y cercano al de Ponte Caldelas, que estos días ha quedado completamente arrasado. Con sarcasmo dice que algunas comunidades usan el dinero para arreglar el tejado de la Iglesia, el palco de la Fiesta, o se reparten el dinero en efectivo mientras abandonan el monte a su suerte. Álvaro también fue brigadista durante muchos años. Desde su experiencia recalca que “hace 35 años era imposible que el monte ardiese así porque la vegetación era diferente y había franjas agrarias”. “Lo que rodeaba los pueblos era un cinturón agrario, cultivado, limpio, el tojo se aprovechaba”. “Empezó a haber fuegos cuando el cultivo de eucalipto avanzó sin ningún control”. Y aunque la normativa dice que no puede haber eucalipto a menos de 50 metros de los núcleos de población “eso no se cumple y, como mínimo, habría que tenerlos a 300”. Álvaro se lamenta que de poco vale tener el monte arreglado si la comunidad de al lado, o los propietarios privados adyacentes, no arreglan el suyo.
Va siendo hora de dejar a un lado los eufemismos de las condiciones climatológicas adversas y hablar de una vez por todas del cambio climático bestial que sufren Galicia y la península Ibérica
Tercer problema: el cambio climático. También se ha hablado mucho estos días del factor 30. El pasado fin de semana las condiciones eran las siguientes: más de 30 grados de calor, vientos de más de 30 km por hora y menos de un 30% de humedad. El domingo la humedad era del 10%. Con esas condiciones no hacía falta ser muy listos para prever lo que se podría venir encima si alguien se echaba un pitillo y Ofelia no descargaba a tiempo. Y no lo hizo. Álvaro fue el encargado de organizar a unos cuarenta “chavales” de la aldea el domingo. “Nunca había visto un mes de octubre como este, fueron los días más peligrosos en años”. “Miré el mapa de previsión, los vientos… y ya vi lo que nos venía encima”. Galicia vive su peor sequía en décadas, y este verano ha llovido un 27% menos de lo habitual. Va siendo hora de dejar a un lado los eufemismos de las condiciones climatológicas adversas y hablar de una vez por todas del cambio climático bestial que sufren Galicia y la península Ibérica. En diciembre del año pasado, 2016, los turistas se paseaban en bermudas por Santiago de Compostela. La odiosa etiqueta #galifornia va a acabar sustituyéndose por #galisierto o #galinfierno.

Cuarto problema: la descoordinación de los efectivos. En la gestión de los incendios de Galicia hay más gente que en el casting de First Dates. Por una parte, están las cuadrillas de la Consellería de Medio Rural, que contratan nueve meses al año (de marzo a noviembre) como personal laboral de la Xunta. Son una especie de funcionarios que, en los meses de menos riesgo, se dedican también a labores de limpieza, desbroce o a arreglar pistas forestales. También está Seaga, empresa medio público/privada que contrata durante tres meses (a esta empresa pertenecen los más de 400 brigadistas despedidos antes de los incendios), y Tragsa, empresa pública (lo desafortunado de mezclar ambos conceptos) que ofrece servicios a la Xunta y también contrata durante unos tres meses para las cuadrillas de refuerzo. Tanto los empleados de Seaga como los de Tragsa, cobran menos que los de la Xunta y sus condiciones son peores. Por otra parte, están las brigadas heliotransportadas, gestionadas también por una empresa privada no exenta de polémica, Natutecnia. Añadan a este rompecabezas las brigadas de los Concellos y ahora, coordínenlas a todas. Xavier Leiro, brigadista con más de 20 años de experiencia, ha pasado por todas las empresas —públicas y privadas— que se encargan de la extinción de los incendios forestales en Galicia. Reconoce que uno de los problemas es que “está todo dividido” y que “en días como los de este fin de semana el operativo colapsa y es imposible atender a todo”.
Con respecto al protocolo utilizado, Álvaro Martínez tiene sus reservas. “En una situación extrema como ésta no puedes dejar el fuego solo ni un minuto”. “Retirar los medios del foco principal y llevarlos a las casas implica que ese fuego, en esas condiciones, acabe llegando a muchas más viviendas”. De hecho se refiere así al fuego de Ponte Caldelas: “Salvas una aldea y quemas 30, es un disparate”.
Nos olvidaremos también de la vegetación desaparecida y algún empresario espabilado traerá el progreso al terreno quemado. Nadie llorará por la tierra
Quinto y principal problema: somos idiotas. Los muertos nunca volverán y dentro de unos días sólo los llorarán sus familias. Las casas se reconstruirán. Dentro de poco todos nos olvidaremos de las fotos de los animales muertos y quemados, nos olvidaremos de los que se han quedado sin hogar, sin comida, sin manada. Nos olvidaremos también de la vegetación desaparecida y algún empresario espabilado traerá el progreso al terreno quemado. Nadie llorará por la tierra. Los que nos manifestamos una tras otra, pronto volveremos a nuestras vidas de urbanitas cada vez más viejos y más cansados del Nunca Máis. Volverán las escasas lluvias que teñirán de verde las montañas quemadas, volverán los eucaliptos, volverá el capitalismo salvaje, volverá el turismo y el Camino de Santiago, volverá #Galifornia, volverá el dinero a los bolsillos y volverán las elecciones. Y los gallegos tenemos poca memoria.
Álvaro Martínez asegura que el ciclo de los horrores será cada vez más corto y que, dentro de diez años, cuando la vegetación vuelva a crecer acabaremos viendo incendios gigantes como los de Portugal. Los cuatro muertos nos parecerán una broma. “El monte ha cambiado, ha cambiado para siempre y el clima, desgraciadamente, también”.
Por eso dice que las medidas drásticas también hay que tomarlas “en quente”, al calor de los fuegos que han abrasado el país. Porque si no lo hacemos ahora, tarde o temprano tendremos que enfrentarnos a la mirada de nuestros hijos que jamás conocerán que Galicia fue un vergel en donde comíamos castañas del suelo y hacíamos el amor en la hierba húmeda de los ríos. Y entonces nos preguntarán: ¿por qué fuisteis tan idiotas?

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